Live Reviews
MASTERS OF VOICES en Chile: Voces de Toda una Generación
El éxito en el mundo de la música es tan esquivo como fugaz. Son pocos los que logran alcanzarlo, y aún menos los que consiguen mantenerse vigentes cuando las luces comienzan a apagarse. La historia está llena de artistas que disfrutaron un instante de gloria para luego desaparecer entre los recuerdos de una época. Pero existe otro grupo más reducido, músicos que conocieron la cima, enfrentaron los cambios de una industria implacable y encontraron la manera de seguir adelante sin renunciar a su sueño.
MASTERS OF VOICES reúne precisamente a cuatro de esos sobrevivientes. Cuatro cantantes que, desde caminos muy distintos, estuvieron al frente de algunas de las bandas y proyectos más importantes del Hard Rock y el Heavy Metal. Todos probaron el sabor del reconocimiento internacional. Todos compartieron escenarios con la élite del género. Y todos entendieron que el verdadero desafío no era llegar, sino permanecer.
Hoy, quizás ya no persiguen récords de ventas como en sus años de mayor exposición. Sin embargo, han logrado transformarse en artistas de culto. Su nombre sigue despertando admiración entre los fanáticos, sus conciertos continúan convocando multitudes y su legado permanece intacto gracias a una perseverancia que desafió modas, cambios de formación y el inevitable paso del tiempo.
Esa es la esencia de MASTERS OF VOICES, donde Eric Martin, Tim “Ripper” Owens, Edu Falaschi y Jeff Scott Soto, acompañados por Marcelo Barbosa (guitarra), Leo Mancini (guitarra), Felipe Andreoli (bajo) y Edu Cominato (batería), nos entregarán lo mejor de sus repertorios y todo su talento para una noche memorable.
VELVET CHAINS
Los elegidos para abrir la jornada fueron VELVET CHAINS, una banda que, pese a su corta trayectoria, ha sabido abrirse camino con rapidez dentro de la escena internacional del Hard Rock. Formados en Las Vegas en 2018 y liderados por el bajista chileno Nils Goldschmidt, el grupo ha construido una identidad que combina la fuerza del Hard Rock con una marcada influencia del Rock Alternativo. Sus trabajos Icarus, Morbid Dreams y, más recientemente, Last Rites, reflejan una evolución constante hacia un sonido cada vez más maduro, pesado y melódico, capaz de conectar tanto con seguidores del Hard Rock tradicional como con nuevas generaciones.
Con la difícil misión de abrir una noche protagonizada por algunas de las voces más importantes del Hard Rock y el Heavy Metal, VELVET CHAINS aprovechó cada minuto de su presentación para exhibir una propuesta moderna y sólida.
La apertura con War marcó inmediatamente el tono del espectáculo. Guitarras densas y una base rítmica contundente son el sello de la apertura de su presentación. Sin disminuir la intensidad llegó Ghost In The Shell, uno de los sencillos que mejor representa la evolución reciente de la banda.
Continúa Dead Inside, de su placa Last Rites, probablemente una de las composiciones más representativas de su etapa actual. Un sonido más moderno y alternativo destaca en relación a sus antecesoras. Del mismo álbum, Stuck Against The Wall nos entrega una faceta distinta, más melódica e introspectiva, convirtiéndose en uno de los momentos más intensos de la presentación. Wasted, de su primer trabajo Icarus, trae la calma, con un ritmo cadencioso que privilegia la emoción por sobre la velocidad. Este cambio de dinámica permitió apreciar una mayor versatilidad en la joven agrupación. Uno de los momentos más llamativos llegó con Suspicious Minds, la reinterpretación del inmortal clásico popularizado por Elvis Presley.
La recta final comenzó con Sins, quizás una de las canciones más densas del repertorio, pero con un estribillo memorable. Destaca su trabajo de guitarras particularmente agresivo, reforzando el dramatismo de la composición. Sin pausas apareció Dead In The Head, donde la banda recuperó toda su potencia mediante un sonido aún más moderno y demoledor.
Finalmente, How The Story Ends cerró la presentación con un tono mucho más reflexivo. Con una introducción contenida hasta un desenlace cargado de fuerza, entregó un cierre convincente a una actuación que dejó en evidencia la madurez compositiva alcanzada por la banda.
Más allá de la evidente responsabilidad que implica abrir un espectáculo encabezado por figuras como Eric Martin, Tim “Ripper” Owens, Edu Falaschi y Jeff Scott Soto, VELVET CHAINS consiguió superar el desafío con un interesante puente entre el Hard Rock clásico y las tendencias contemporáneas del género, demostrando que es posible mirar hacia el futuro sin renunciar a las influencias que dieron forma a su sonido.
Setlist:
- War
- Ghost In The Shell
- Dead Inside
- Stuck Against The Wall
- Wasted
- Suspicious Minds
- Wide Awake
- Hurt Me
- Sins
- Dead In The Head
- How The Story Ends
MASTERS OF VOICES
Lo interesante de MASTERS OF VOICES radicaba en una idea sencilla: reunir sobre un mismo escenario a cuatro cantantes que marcaron épocas muy distintas. Cada uno con un repertorio representativo de su carrera, pero también con la libertad de rendir homenaje a las bandas que ayudaron a construir la escena actual, convirtiendo la noche en un recorrido por más de cuatro décadas de historia musical.
La responsabilidad de abrir la velada recayó en Eric Martin, quien, fiel a su estilo cercano y carismático, decidió comenzar sin rodeos con Daddy, Brother, Lover, Little Boy (The Electric Drill Song). Uno de los temas más explosivos de MR. BIG, donde la banda exhibe toda su técnica. Más allá del virtuosismo instrumental, la canción sigue siendo un ejemplo de cómo combinar complejidad técnica y una melodía irresistible, acompañada de la versátil voz de Martin, un verdadero referente de su generación.
Bajando un poco las revoluciones suena Take Cover, maravillosa composición perteneciente al exitoso álbum Hey Man, que representa la faceta más melódica de MR. BIG. Con un estribillo inmediato y una interpretación cargada de sentimiento, permitió que Martin mostrara un registro más expresivo e intenso que nada debe envidiar a su versión de estudio.
Se preparan las guitarras acústicas para el primer giro emocional de la velada: Wild World, la recordada versión del clásico de Cat Stevens. Aunque muchos la consideran simplemente un cover, para MR. BIG terminó convirtiéndose en uno de sus mayores éxitos internacionales.
La energía regresó inmediatamente con Colorado Bulldog, probablemente uno de los riffs más reconocibles de la discografía de MR. BIG. Construida sobre una frenética pero sólida base de Blues y Hard Rock como sello distintivo de la agrupación de Los Ángeles. El momento más emotivo de su presentación llegó inevitablemente con To Be With You. Pocas canciones representan tan bien el fenómeno del Hard Rock de comienzos de los noventa como esta balada acústica, que llevó a MR. BIG al número uno en numerosos países y continúa siendo uno de los himnos románticos más reconocibles del género.
Para cerrar eligió Addicted To That Rush, el explosivo sencillo debut de MR. BIG. La canción resume perfectamente la esencia original del grupo: velocidad, precisión y virtuosismo. Una energía contagiosa que Barbosa, Mancini, Andreoli y Cominato supieron plasmar a la perfección.
Sin tiempo que perder, Eric Martin se encarga de presentar a un viejo conocido por estas tierras, que no es otro que Tim “Ripper” Owens, quien generó un drástico cambio de ambiente con la clásica introducción instrumental de The Hellion como antesala de Electric Eye, uno de los himnos más emblemáticos de JUDAS PRIEST. Que si bien Ripper no ayudó a crear, tuvo que interpretar más de una vez en su estadía con los ingleses.
La intensidad continúa con Burn In Hell, una de las pocas piezas que el buen Tim incorporó de su época con JUDAS PRIEST. Verdadera pieza de culto de Jugulator que Owens interpretó con una agresividad vocal notable, imprimiéndole el sello agresivo propio de la época en que fue concebido.
Sin pausas ni respiro llegó Painkiller, probablemente una de las canciones más exigentes jamás escritas para un vocalista de Heavy Metal. Su velocidad, los cambios de registro y las notas agudas extremas representan una verdadera prueba de resistencia, superada con autoridad por Owens. Con el público completamente entregado suena Breaking The Law, posiblemente el himno más universal de JUDAS PRIEST. Su estructura simple, su inolvidable riff y su espíritu desafiante la transformaron en una celebración donde prácticamente todo el recinto acompañó su ejecución.
Gran parte de la velada estaba centrada en homenajear leyendas y, en este contexto, Owens y compañía se dieron el gusto de interpretar Highway To Hell, inmortal clásico de AC/DC. Aunque Owens pertenece a un universo musical más extremo, supo respetar el espíritu festivo de la composición, transformándola en uno de los momentos más entretenidos de toda la noche.
La despedida llegó con otro homenaje, Heaven And Hell, obra maestra de BLACK SABBATH en la etapa de Ronnie James Dio, quien, según las propias palabras de Owens, es su cantante favorito de todos los tiempos. Su mensaje acerca de la dualidad humana y la permanente lucha entre el bien y el mal encontró en Owens un intérprete ideal, cerrando uno de los bloques más pesados del espectáculo.
La velada continuó con otro giro, esta vez hacia el Power Metal brasileño, que llega de la mano de Edu Falaschi, quien abrió su participación con Acid Rain, de Rebirth, una de las composiciones más celebradas de ANGRA en su era. Su mezcla de agresividad, melodía y arreglos progresivos permitió apreciar inmediatamente el enorme legado de la obra de 2001. La atmósfera cambió con Heroes Of Sand, del mismo álbum, probablemente una de las canciones más emotivas del repertorio de ANGRA. Un relato de esperanza, sacrificio y perseverancia se convirtió en un momento especialmente emotivo gracias a la intervención del público. Otra pieza de Rebirth es la elegida para continuar: Millennium Sun regresó la velocidad característica del Power Metal. Constantes cambios de ritmo y el virtuosismo instrumental recordaron por qué ANGRA se convirtió en una de las bandas más importantes del género fuera de Europa.
La íntima Bleeding Heart, de Hunters And Prey, permitió apreciar la faceta más expresiva de Falaschi, demostrando que su fortaleza vocal no reside únicamente en los registros agudos, sino también en su capacidad interpretativa. Con Waiting Silence vuelve la intensidad, combinando melodías épicas con estructuras progresivas, reafirmando la identidad musical que convirtió a Temple Of Shadows en uno de los álbumes fundamentales del Power Metal del siglo XXI.
El cierre no podía ser otro que Rebirth, auténtico himno de ANGRA. Más allá de su significado literal, la canción simboliza el renacimiento de la banda tras profundos cambios internos, donde Edu tuvo mucho que ver, y terminó convirtiéndose también en un mensaje de superación para toda una generación de seguidores.
El encargado de cerrar las presentaciones individuales fue el gran Jeff Scott Soto, tal vez el más inquieto musicalmente, con una multiplicidad de proyectos en su haber. Decidió dar inicio con un corte de uno de sus proyectos más exitosos: One Love, del álbum debut de W.E.T. (2009), demostrando desde el comienzo la versatilidad que ha definido toda su carrera. Su capacidad para moverse entre el Hard Rock y AOR quedó reflejada en una interpretación elegante y llena de energía.
Si de homenajes se trata, el ambiente cambió radicalmente con Separate Ways (Worlds Apart), clásico inmortal de JOURNEY. Soto respetó la esencia melódica de Steve Perry, aportando al mismo tiempo su inconfundible personalidad escénica a una de las canciones más representativas del rock de estadios de los años ochenta.
La emotividad continúa con I’ll Be Waiting, de TALISMAN (1990), disco debut de la banda del mismo nombre. Una interpretación cargada de sentimiento que permitió apreciar nuevamente la extraordinaria versatilidad de Soto.
Uno de los momentos más celebrados llegó con el medley de I’m A Viking / I’ll See The Light Tonight, ambas de Marching Out (1985), auténtico homenaje a su histórica colaboración con Yngwie Malmsteen. Estas canciones marcaron el nacimiento del metal neoclásico moderno y siguen siendo piezas fundamentales dentro del repertorio del guitarrista sueco.
En la recta final, Soto saca a relucir algo de lo más ambicioso y complejo de su repertorio musical: Coming Home, de SONS OF APOLLO. Increíble interpretación instrumental que nada debe envidiar a los virtuosos responsables de esta obra y donde Soto vuelve a brillar con su calidad vocal. Para cerrar uno de los mayores hitos de la carrera de JSS, Stand Up, pieza que forma parte de la banda sonora de la película Rockstar de 2001. Composición que resumió perfectamente su personalidad artística: energía, actitud y una presencia escénica que permanece intacta después de más de cuatro décadas de carrera.
Para el cierre definitivo, uno a uno los protagonistas de la velada suben al escenario para despedirse como corresponde. La interpretación conjunta de Living After Midnight, clásico de JUDAS PRIEST, parece ser la elección perfecta para una jornada notable de casi dos horas y media de duración. Un himno construido para ser cantado por multitudes, cuyo espíritu festivo resume la esencia de la noche.
Ver a Eric Martin, Tim “Ripper” Owens, Edu Falaschi y Jeff Scott Soto compartiendo voces en un mismo escenario representó la unión de distintas generaciones, estilos y formas de entender el rock, demostrando que, pese a sus diferencias, todos comparten un mismo lenguaje y legado. Canciones que han resistido el paso del tiempo y voces que continúan emocionando como en sus mejores años.
Setlist:
Eric Martin
- Daddy, Brother, Lover & Lil’ Boy
- Take Cover
- Wild World
- Colorado Bulldog
- To Be With You
- Addicted To That Rush
Tim “Ripper” Owens
- The Hellion / Electric Eye
- Burn In Hell
- Painkiller
- Breaking The Law
- Highway To Hell
- Heaven And Hell
Edu Falaschi
- Acid Rain
- Heroes Of Sand
- Millennium Sun
- Bleeding Heart
- Waiting Silence
- Rebirth
Jeff Scott Soto
- One Love
- Separate Ways
- I’ll Be Waiting
- I’m A Viking / I’ll See The Light Tonight
- Coming Home
- Stand Up
JSS, Eric, Edu & Ripper
- Living After Midnight
¡SOMOS METAL! PowerOfMetal.cl 🤘


