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OLD MAN’S CHILD en Chile: El Legado de Galder Finalmente Aterrizó en Santiago

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El Black Metal como lo conocemos surge como una expresión musical marcada por la crudeza, la agresividad y una búsqueda deliberada de sonidos que se alejaran de los estándares de producción y composición predominantes. Sus primeras manifestaciones se caracterizaron por guitarras altamente distorsionadas, baterías veloces, voces desgarradas y una producción áspera que parecía enfatizar una sensación de caos y oscuridad. En este contexto, el ruido, la saturación y la repetición dejaron de ser elementos secundarios para convertirse en parte fundamental de su identidad.

Sin embargo, esta concepción del sonido no permaneció estática. A medida que el género evolucionó, aquel aparente caos comenzó a adquirir nuevas posibilidades. Las guitarras comenzaron progresivamente a incorporar figuras melódicas, cambios y estructuras más extensas. De esta manera, el caos característico del Black Metal no desapareció, sino que comenzó a funcionar como un espacio sobre el cual podían construirse nuevas texturas.

Esta transformación permitió que el género se expandiera hacia territorios donde la atmósfera adquirió tanta importancia como la agresividad. Las capas de guitarras, los contrastes dinámicos, las repeticiones hipnóticas y el desarrollo de melodías sobre bases rítmicas caóticas generaron una relación particular entre ruido y armonía.

Dentro de este proceso del ahora denominado Black Metal melódico se encuentra OLD MAN’S CHILD. Formados en Noruega en 1993 por Galder, su propuesta se desarrolló a partir de la combinación entre la agresividad propia del Black Metal y una marcada preocupación por la construcción de melodías, armonías y atmósferas.

La importancia de OLD MAN’S CHILD dentro de esta evolución puede observarse especialmente en trabajos como The Pagan Prosperity (1997) e Ill-Natured Spiritual Invasion (1998), donde la velocidad y crudeza características del género adquieren una dimensión más elaborada. Posteriormente, esta búsqueda continuaría desarrollándose en trabajos como In Defiance Of Existence (2003), evidenciando una progresiva exploración de las posibilidades técnicas, melódicas y atmosféricas del Black Metal.

Es en este contexto que el debut de anoche de los noruegos en el Teatro Cariola toma una importancia histórica y convierte a este evento en uno de los más esperados del año. Acompañados por los británicos HECATE ENTHRONED y los nacionales SOL SISTERE, convirtieron la velada de ayer martes en una jornada memorable.

SOL SISTERE

Los encargados de abrir la jornada fueron los nacionales SOL SISTERE, banda de Atmospheric Black Metal fundada a principios de 2013 en Santiago que, a lo largo de su trayectoria, se ha consolidado como uno de los referentes más importantes del género en el país, logrando un sonido profundo, melancólico y lleno de misticismo.

Relentless Ascension, con su atmósfera densa y envolvente, fue la elegida para dar inicio a su presentación. Una gran carta de presentación en vivo, al igual que Nothofagus, que conecta profundamente con esa propuesta atmosférica tan propia del proyecto, donde los pasajes melódicos y la crudeza del Black Metal dialogan de forma impecable.

Continúan con Cham’s Oddissey y The Narrow Path, que permiten notar la versatilidad de la banda en directo, transitando de los ritmos blast beats furiosos a secciones pausadas de profunda introspección.

Cierre contundente con Seeker Of Souls, que funciona de maravilla para dejar al público con la intensidad a tope antes de dar paso a los números internacionales.

7

Setlist

  1. Relentless Ascension
  2. Nothofagus
  3. Cham’s Oddissey
  4. The Narrow Path
  5. Seeker Of Souls

HECATE ENTHRONED

Llega el turno de HECATE ENTHRONED, otro increíble debut. Con más de tres décadas de trayectoria, la banda inglesa ha construido una identidad marcada por la velocidad, las atmósferas sombrías, las melodías siniestras y una estética profundamente ligada a las temáticas de muerte y oscuridad. Nacidos en plena efervescencia del Black Metal de los años noventa, con el paso del tiempo lograron desarrollar un sonido propio, donde la agresividad del género convive con arreglos sinfónicos y pasajes de marcado dramatismo.

Inicio de carácter ceremonial con Goetia, que funciona perfectamente como una puerta de entrada al universo de la banda. Beneath December Twilight rompe la calma con un grito estremecedor; esta clase de composición permite que la banda combine la violencia del Black Metal con melodías más evocadoras. Esa combinación es fundamental en el sonido clásico de HECATE ENTHRONED.

Dark Requiems, And Unsilent Massacre, totalmente violenta, con contrastes entre pasajes melódicos y la agresividad extrema, muestra a los británicos adquiriendo su forma más salvaje. The Spell Of The Winter Forest representa un equilibrio perfecto entre emotividad y agresión, que a todas luces es el sello que distingue a los británicos.

Le siguen Deathless In The Dryad Glade y An Ode For A Haunted Wood, que al escucharlas hacen imposible no vincular a la agrupación con los también británicos CRADLE OF FILTH. Similares en estilo, parecen llevar su apuesta a un nivel mucho más crudo, pero sin perder su naturaleza melódica.

Finalmente, The Pagan Swords Of Legend funciona como una culminación mucho más épica, lejana a la agresividad y oscuridad mostradas en los diferentes pasajes de su presentación.

Con una trayectoria tan extensa, condensar en siete canciones su legado es bastante difícil, pero la selección de anoche parece privilegiar una determinada identidad de HECATE ENTHRONED: una propuesta fantástica, pagana y atmosférica.

9

Setlist

  1. Goetia
  2. Beneath December Twilight
  3. Dark Requiems, And Unsilent Massacre
  4. The Spell Of The Winter Forest
  5. Deathless In The Dryad Glade
  6. An Ode For A Haunted Wood
  7. The Pagan Swords Of Legend

OLD MAN’S CHILD

Finalmente, una de las expresiones más reconocibles del Black Metal noruego se hace presente. Después de años de espera, OLD MAN’S CHILD finalmente se presentó en nuestro país y lo hizo construyendo algo mucho más profundo que una simple revisión de su pasado. Durante once canciones, la banda de Galder desplegó un recorrido por la oscuridad, la muerte y la condición humana que componen su legado, utilizando la música como el vehículo perfecto.

El viaje comenzó con Towards Eternity, una elección que desde el primer instante pareció establecer las bases de lo que vendría. No había aquí una entrada tímida: la banda abrió las puertas directamente hacia su infierno creativo.

De carácter más oscuro, King Of The Dark Ages hizo emerger su sonido sombrío y más cercano a las raíces del género. Le sigue la devastadora DoomMaker, con un riff donde la oscuridad dejó de ser una presencia distante para convertirse en una fuerza activa, destructora y dominante.

A partir de Hominis Nocturna apareció uno de los grandes rasgos de OLD MAN’S CHILD: la capacidad de convertir la agresividad del Black Metal en una atmósfera cargada de melodía, dramatismo y tensión. Las guitarras afiladas, las velocidades cambiantes y las líneas melódicas no funcionan solamente como elementos de violencia; construyen un paisaje en el que belleza y oscuridad conviven permanentemente.

Con Born Of The Flickering, el concierto regresó a las raíces de la banda y a uno de sus capítulos fundamentales. La canción, más que un simple recuerdo de los primeros años, reforzó la identidad de una agrupación cuya música siempre ha vivido en ese espacio límite entre lo majestuoso y lo amenazante. Después llegaría The Soul Receiver, llevando el relato hacia una dimensión todavía más personal.

Twilight Damnation, God Of Impiety y The Dream Ghost llevan la presentación a uno de sus momentos más memorables. Canciones que, una tras otra, construyen una increíble transición entre luz y oscuridad a través de sus constantes cambios rítmicos y maravillosos arreglos, dejando de manifiesto la forma de entender el Black Metal de los noruegos.

En la recta final, Unholy Vivid Innocence y The Millenium King regresan a un terreno más cercano a las raíces, como si después de todo lo que había ocurrido durante el concierto ya no fuera posible regresar a un estado de pureza original.

Un cierre que pareció completar un círculo iniciado en los primeros minutos del concierto. OLD MAN’S CHILD construyó una verdadera progresión de éxitos y clásicos inmortales, sostenida por el particular equilibrio de la banda entre velocidad, agresividad, melodía y atmósfera; una combinación que permite que sus canciones conserven, décadas después de haber sido escritas, una fuerza que no depende únicamente de la nostalgia.

8

Setlist

  1. Towards Eternity
  2. King Of The Dark Ages
  3. DoomMaker
  4. Hominis Nocturna
  5. Born Of The Flickering
  6. The Soul Receiver
  7. Twilight Damnation
  8. God Of Impiety
  9. The Dream Ghost
  10. Unholy Vivid Innocence
  11. The Millenium King

Review por Luis Palma
Fotografías por Sebastian Jimenez

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