Live Reviews
OBITUARY en Santiago: Masacre de San Valentín
En la historia del Death Metal, pocos territorios han sido tan prolíficos, competitivos y estilísticamente diversos como Florida. Una escena donde emergieron escuelas, estéticas y filosofías musicales que, aunque compartían la brutalidad como idioma común, competían ferozmente por una identidad propia. En ese ecosistema —donde convivieron la técnica quirúrgica, la violencia primitiva y la experimentación— sobresalir nunca fue un accidente, fue una batalla constante por sonar distinto. Y es precisamente en ese contexto donde OBITUARY logró forjar un sello inconfundible, un lenguaje propio que los convirtió en una referencia obligada, más allá de modas y generaciones.
Es por ello que la presentación de anoche de los norteamericanos, en conmemoración de los 35 años de Cause Of Death (1990) en el Teatro Cariola, fue la confirmación de por qué —en una escena que también vio brillar a contemporáneos de enorme peso como DEATH, MORBID ANGEL y CANNIBAL CORPSE— OBITUARY sigue ocupando un lugar de privilegio. Su propuesta nunca apostó por el virtuosismo extremo ni por la ornamentación técnica, sino por una composición basada en riffs densos y una atmósfera más tenebrosa, que convierte cada canción en un golpe directo a los sentidos. En una escena donde muchos destacaron por velocidad o complejidad, ellos lo hicieron con carácter e identidad propia, apostando por una brutalidad lúgubre y calculada, tan simple como devastadora.
Y en el centro de ese universo sonoro se alza una de las voces más reconocibles en la historia del género: John Tardy. Su registro quebrado, tétrico y casi inhumano no solo definió a OBITUARY, sino que ayudó a distinguirlos en medio de una generación saturada de guturales más cavernosos. Mientras otras bandas de Florida exploraban distintas formas de agresión vocal, Tardy convirtió la imperfección, desesperación y aspereza de su voz en un sello artístico inconfundible. Voz que parece emerger desde las profundidades mismas del infierno, fue una de las grandes protagonistas de una noche donde quedó claro que, incluso en la escena más competitiva del Death Metal mundial, solo quienes se atreven a ser distintos logran perdurar.
Acontecida tarde/noche de 14 de febrero, que comienza con la lamentable noticia de que NOX TERROR, banda nacional de Black Metal elegida para abrir la jornada, no podrá llevar a cabo su presentación, debido a que su baterista se encontraba hospitalizado. Lamentamos de antemano la situación y deseamos una pronta recuperación para el músico nacional.
Inmediatamente entregada la información por el mismísimo Jorge “Chargola” Hurtado, se abre un espacio de distensión y buena onda, donde el mandamás de Chargola Prod relata algunos chistes bastante entretenidos y una que otra vivencia de su última visita a 70.000 Tons Of Metal. Además, entre risas y bromas, nos desliza algunos detalles de los planes de la productora que encabeza para este 2026. Sin dejar de mencionar que, debido al inconveniente con el número de apertura, los nacionales de CERBERUS presentarán un show extendido.
CERBERUS
Con una anticipación de treinta minutos según lo programado, CERBERUS —reconocida banda de Death Metal nacional— toma posesión del escenario para presentarnos lo mejor de su repertorio. Agrupación nacional que goza de una trayectoria de más de treinta años y una discografía sólida, en la que destacan trabajos como: Ebola (2002), Redemption Of DemiGod (2010) y Agony Of Damnation (2015). Con un sonido brutal, de notorias influencias de la escena de Tampa y sus alrededores (MORBID ANGEL, DEICIDE, etc.), son la propuesta más que idónea para iniciar la velada.
El cuarteto nacional, con la posibilidad de extender su show y sin tiempo que perder, comienza su presentación con la brutal Decimation, de su álbum Agony Of Damnation (2015), que como era de esperarse funciona de forma perfecta para animar a la gran cantidad de fanáticos presentes en el recinto. Agresivo riff para dar rienda suelta a Brutalized, de Redemption Of Demigod (2010), que deja de manifiesto la identidad de la agrupación. Brutalidad que condensa el espíritu de la banda, que nunca ha negociado su propuesta. Del mismo álbum que le da su nombre, Redemption Of Demigod es la elegida para continuar. Instrumentalmente estridente y opresiva, casi marcial, desata los primeros intentos de mosh pit en la pista, con sus repentinos ataques de velocidad.
Uno de los puntos más altos y agresivos de la presentación llega con Repulsive Life Forms, de Ebola (2002), cruda y directa, que lleva el set al siguiente nivel de brutalidad. A través de sus acordes y golpes de batería se puede sentir el peso de una trayectoria construida a pulso, en la trinchera del underground.
Seguimos con algo de lo más reciente de la agrupación, Scream From Darkness, una muestra de lo que será su próximo trabajo de estudio.
Para cerrar por lo más alto, Ebola e Inmortal Hate, clásicos absolutos de su disco debut, son la combinación perfecta para dar por terminada esta verdadera masacre sonora por estos referentes absolutos de la escena extrema nacional, reafirmando que CERBERUS son hoy en día una pieza fundamental e histórica del Death Metal nacional.
OBITUARY
Corren las 21:30 de la noche, mientras Santiago se debatía entre flores y manifestaciones de afecto, el Teatro Cariola se transformó en un verdadero horno —o infierno, si se quiere— donde el calor subía y la efervescencia del público que repletaba el recinto anunciaba que algo grande está por desatarse.
Snortin’ Whiskey de PAT TRAVERS BAND suena de fondo y es la señal de que el show está por comenzar. Con las luces fuera y sin que el público pudiera percibir movimiento alguno, los provenientes de Florida casi en pleno desatan los primeros acordes de Redneck Stomp, de Frozen In Time (2005), apertura instrumental que demuestra que OBITUARY no necesita velocidad para ser devastador. Explosión inmediata de los fanáticos, que con puños en alto apoyan un clásico que a más de veinte años de su estreno llegó para quedarse.
Solo unos pasos sobre el escenario fueron necesarios para que la presencia de John Tardy llevara la euforia desatada al siguiente nivel. Con la inconfundible voz de John, la agrupación se adentra en uno de sus terrenos más característicos con Sentence Day y A Lesson In Vengeance, ambas de su disco homónimo (2017), que con letras que giran en torno a castigo, venganza y justicia brutal, despiertan toda la brutalidad contenida en los presentes, que desatan la moledora de carne en que habitualmente se transforma el Teatro Cariola.
Algo de lo más nuevo con The Wrong Time, de Dying Of Everything (2023), más pausada y moderna que sus antecesoras, pero no menos afilada. Interpretación vocal de niveles espectrales, tanto que a ratos parece destilar odio, acompañada con una base rítmica de primer nivel, de la mano de Donald Tardy (batería) y Trevor Peres (guitarra), responsables del distintivo sonido de la agrupación.
Un pequeño receso para dar paso a la sección más esperada de la velada: la conmemoración de uno de los discos fundamentales de la historia del Death Metal. Estamos hablando de Cause Of Death (1990), una verdadera apología a la muerte en su forma más dolorosa y violenta. Con su clásica y completamente tétrica apertura, Infected, da inicio al repaso de una de las obras fundamentales del género. Con sólidas bases instrumentales, Body Bag y Dying obligan a los fanáticos a levantar sus puños y azotar sus cabezas como un acto reflejo. Composiciones que, al igual que la totalidad de la placa, están destinadas a describir la muerte en múltiples formas, sin metáforas elegantes ni rodeos.
El punto de quiebre llega con Cause Of Death, donde la banda concentra toda su brutalidad clásica. Riffs simples, pero absolutamente memorables, y una letra que reduce la muerte a una consecuencia inevitable, con una interpretación vocal desgarradora que resuena por todo el recinto. Circle Of The Tyrants, versión de los americanos del clásico de CELTIC FROST, funciona como un puente con la vieja escuela del metal extremo. OBITUARY la interpreta como una extensión natural de su propio lenguaje. Tardy la convierte en algo propio, demostrando cómo su estilo vocal puede absorber cualquier material y devolverlo convertido en algo monstruoso, pero renovado.
Con Chopped In Half y Turned Inside Out, la agresión y el caos alcanzan el punto más alto de la noche, a través de letras explícitas, riffs que cortan el aire y una batería que azota sin piedad. Es el momento donde el Death Metal de OBITUARY muestra su rostro más visceral y crudo. Así llega a su fin la increíble selección de éxitos de una de las obras más destacadas en su clase.
Con la presentación en sus minutos finales, I’m In Pain, a través de su variada riqueza rítmica, es la encargada de extraer las últimas reservas de energía y sudor de los amantes del circle pit, que lejos de detenerse, parecen aumentar su intensidad con el pasar de los minutos.
Todo estaba listo para la estocada final: Slowly We Rot, clásico indiscutible del disco homónimo y debut de los hermanos Tardy y compañía, que sostiene la tesis irrefutable de decadencia, muerte lenta y descomposición inevitable de la que somos parte. Ejecutada con la brutalidad que caracteriza a la agrupación y llevada a la perfección por una interpretación vocal que parece salida del rincón más oscuro del infierno.
Presentación de aproximadamente una hora que dejó claro que OBITUARY sigue siendo una anomalía dentro de la escena de Florida. Un referente absoluto de una era en la que, mientras algunos optaban por técnica, velocidad o brutalidad, ellos encontraron el camino o la fórmula para alcanzar un balance creativo perfecto, con una identidad única y un frontman fuera de serie.
Setlist:
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Redneck Stomp
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Sentence Day
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A Lesson In Vengeance
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The Wrong Time
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Infected
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Body Bag
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Dying
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Cause Of Death
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Circle Of The Tyrants
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Chopped In Half
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Turned Inside Out
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I’m In Pain
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Slowly We Rot
Review por Luis Palma
Fotografías por Sebastian Jimenez
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