Live Reviews
NEVERMORE en Chile: Deuda Saldada
En reiteradas ocasiones se ha repetido que numerosas bandas, por diversos factores externos, no han tenido la oportunidad de presentarse en ciertas regiones del mundo. Esto ha llevado a que, en muchos casos, su fanaticada las eleve a un estado de culto. Dentro de ellas se sitúa NEVERMORE, una agrupación con una trayectoria particularmente compleja, marcada por conflictos internos y la pérdida de uno de sus pilares fundacionales, lo que hacía pensar que su presencia en territorio nacional era prácticamente imposible.
No obstante, tras el anuncio realizado en 2024, donde Jeff Loomis confirmó la reactivación de la banda oriunda de Seattle luego de su salida de ARCH ENEMY, la posibilidad de verlos en esta parte del mundo dejó de ser una ilusión. Más bien, lo vivido el pasado 24 de abril fue un evento que superó ampliamente las expectativas, un espectáculo de alto nivel que también contó con la participación de exponentes nacionales como MARIANO VERGARA BAND y HEFESTO, quienes tuvieron la misión de abrir una extensa jornada que terminó por consolidarse como una experiencia inolvidable para el público asistente.
MARIANO VERGARA BAND
Tras un leve retraso y ante una audiencia aún reducida, las luces se apagan mientras comienza a sonar la intro Nox Incipiens, señal inequívoca de que Mariano Vergara daría inicio a su presentación. Vox Intra fue la encargada de abrir el show, destacando de inmediato por su buen sonido y una ejecución impecable que logró cautivar a los asistentes. Tenebrae Infantiae mantuvo la misma intensidad, momento en el que su líder se presenta y comenta que la banda es oriunda de Arauco.
La presentación continuó con Iter Sacrum, consolidando una propuesta sólida. En este punto, cabe destacar que, si bien la banda no cuenta con una amplia difusión dentro de la escena nacional, sobre el escenario su líder evidenció experiencia y personalidad, tanto en la interpretación de su repertorio como en la interacción con el público.
Antes de continuar con Clamores Ex Vacuo, el micrófono presentó algunas fallas mientras Mariano interactuaba y presentaba su disco a los asistentes. Sin embargo, este inconveniente no afectó en lo absoluto la ejecución, reafirmando lo anteriormente señalado. Finalmente, Vacuus Lumen fue la elegida para cerrar una breve pero consistente presentación de aproximadamente 30 minutos, que dejó en evidencia la alta calidad de su propuesta de metal progresivo instrumental.
Set MARIANO VERGARA BAND
Vox Intra
Tenebrae Infantiae
Iter Sacrum
Clamores Ex Vacuo
Vacuus Lumen
HEFESTO
Tras un nuevo retraso, el teatro vuelve a quedar en penumbras para dar inicio al segundo espectáculo de la jornada, ante un público que no aumentó significativamente con el paso del tiempo. Con apoyo de pantallas y mientras sonaba su característica introducción envasada, los santiaguinos HEFESTO iniciaron su presentación con Envidia, corte de su disco recientemente lanzado, mientras su vocalista, Jaime González, irrumpe en el escenario desplegando una energía desbordante y alentando de inmediato a los presentes.
Soberbia fue la encargada de continuar con la misma intensidad, manteniendo la conexión con el público. Posteriormente, el guitarrista Gabriel García introduce Réquiem del Aqueronte, un pasaje instrumental que deja en evidencia el alto nivel técnico de la banda.
El show prosigue con Gula, momento en el que el vocalista regresa al escenario con un nuevo atuendo, cerrando la interpretación con palabras de agradecimiento a la producción por la invitación. Con una cancha del Teatro Cariola algo más concurrida, suenan Lujuria y Pereza, consolidando la energía del público.
Para el cierre, la elegida fue Ira, instancia en la que Jaime González invita a los asistentes a corear el estribillo, enseñándoles previamente la letra. Al finalizar la canción, el vocalista se lanza hacia el público, sellando una presentación de aproximadamente 40 minutos. Un show correcto de los capitalinos, marcado por la intensidad de su frontman y respaldado por la sólida calidad instrumental de la banda.
Set HEFESTO
Envidia
Soberbia
Réquiem del Aqueronte
Gula
Lujuria
Pereza
Ira
NEVERMORE
Como era de esperar, en cuestión de minutos los espacios dentro del recinto comenzaron a llenarse rápidamente, alcanzando casi la totalidad de la cancha. Puntualmente, a las 22:00 horas, en las pantallas se proyecta un mensaje de advertencia para el público sensible a las luces, dando paso al inicio del show con la intro atmosférica Precognition, que preparó el terreno para el potente arranque de Enemies Of Reality. Desde ese momento, el público liberó toda la energía contenida que no se mostró anteriormente, mientras Jeff Loomis desplegaba su notable calidad técnica sobre el escenario.
Quedó claro desde el inicio que la banda no venía solo a cumplir, sino a reafirmar el legado construido a lo largo de los años con Beyond Within y My Acid Words, que continuaron elevando la intensidad en el público, el cual acompañó con el primero de muchos mosh en el centro de la cancha del Teatro Cariola. En este punto es necesario destacar al vocalista Berzan Önen, quien rápidamente se ganó al público gracias a su sólida interpretación, algo que se reflejó de manera inmediata en la respuesta de los asistentes.
La descarga continuó con Engines Of Hate y This Sacrament, las que consolidaron la agresividad y precisión de la puesta en escena, complementada por un impactante juego de luces que acompañó cada pasaje del show —era correcta la advertencia al inicio del show—. The Seven Tongues Of God y Final Product mantuvieron al público completamente involucrado, evidenciando a una banda que, pese a estar en sus primeras presentaciones tras el regreso, se mostró cohesionada y en pleno dominio técnico.
Narcosynthesis, I, Voyager e Inside Four Walls no hicieron más que intensificar la conexión con un público ya completamente entregado, seguida por uno de los momentos más altos de la noche con The Heart Collector, la que fue coreada de principio a fin por todos los asistentes.
En la recta final, The Obsidian Conspiracy y This Godless Endeavor mantuvieron la misma intensidad inicial lo que desató la euforia total en el recinto.
El cierre llegó con The River Dragon Has Come, una elección que no solo funcionó como un broche sólido, sino que también dejó en claro que NEVERMORE no está de regreso únicamente para apelar a la nostalgia, sino que comprende la responsabilidad de honrar a una fanaticada leal que esperó durante años por este momento.
Set NEVERMORE
Precognition
Enemies Of Reality
Beyond Within
My Acid Words
Engines Of Hate
This Sacrament
The Seven Tongues Of God
Final Product
Narcosynthesis
I, Voyager
Inside Four Walls
The Heart Collector
The Obsidian Conspiracy
This Godless Endeavor
The River Dragon Has Come
Una hora y treinta minutos bastaron para reafirmar el estatus de banda de culto que ostenta NEVERMORE. En un show que marcaba su segunda presentación tras el regreso y la única en solitario en Sudamérica, en un recorrido por su historia que no se quedó en lo conceptual, sino que se tradujo en una celebración a su historia. Con un setlist dominado por This Godless Endeavor y Dead Heart In A Dead World, pero con presencia de prácticamente toda su discografía, el concierto se transformó en una verdadera fiesta no solo de su obra, sino que también al legado de Warrel Dane.
En esta nueva etapa, donde Jeff Loomis y Van Williams lideran el proyecto, también destaca el trabajo de Berzan Önen, quien asume las voces no como un reemplazo, sino como una interpretación propia, respaldada por una notable calidad vocal. En el plano técnico, poco queda por agregar: la banda demuestra un nivel sobresaliente, haciendo casi innecesario recalcar su virtuosismo.
Si bien el sonido en los primeros minutos no fue el óptimo, este se ajustó rápidamente, permitiendo que el resto del espectáculo se desarrollara sin inconvenientes. El resultado fue un show redondo, que dejó la sensación de que la deuda con la fanaticada chilena, tras años de espera, finalmente ha sido saldada.
Review por Matías Riquelme
Fotografías por Mauricio Méndez
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