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SIX FEET UNDER en Chile: La Deuda Histórica del Death Metal Se Pagó con Creces
Hay conciertos que comienzan mucho antes de que se apaguen las luces. Se viven afuera del recinto, entre conversaciones, reencuentros y esa ansiedad compartida por quienes llevan años esperando el mismo momento.
El pasado domingo 25 de octubre, en los alrededores del Teatro Cariola, se respiraba justamente eso. SIX FEET UNDER finalmente debutaba en Chile y la emoción era evidente entre los fanáticos que llegaban para encontrarse con una banda que durante décadas había formado parte de sus escuchas, pero cuya visita seguía siendo una deuda pendiente en los escenarios nacionales.
Ver a Chris Barnes al frente de su propia agrupación tenía un significado especial. Su voz está ligada a una etapa fundamental de CANNIBAL CORPSE y a una extensa historia con SIX FEET UNDER. Para muchos de los presentes, aquella jornada reunía recuerdos de distintas épocas, discos descubiertos hace años y canciones que, por fin, podríamos escuchar en directo.
GHOSTSPELL: una apertura con personalidad
Los primeros en subir al escenario fueron GHOSTSPELL, provenientes de La Calera, quienes tuvieron la responsabilidad de comenzar la jornada frente al público que llegaba temprano al Cariola.
La banda ofreció una presentación variada y disfrutable, con elementos que invitaban a prestar atención. Entre ellos destacó especialmente el bajista, cuya manera de abordar el instrumento aportó personalidad al conjunto. Su ejecución entregaba motivos para seguir cada movimiento y descubrir nuevos detalles dentro de las composiciones.
Aunque la asistencia todavía era reducida, eso no impidió que los presentes disfrutaran de una propuesta que supo aprovechar su espacio. La agrupación dejó una buena impresión, con una identidad que despertó curiosidad por conocer más de su música.
GHOSTSPELL cumplió así con la tarea de abrir la jornada, preparando el ambiente para una nueva descarga de metal nacional.
PENTAGRAM: la experiencia hecha sonido
Con el público más encendido, llegó el turno de PENTAGRAM. Y desde el comienzo quedó en evidencia el recorrido de una banda que conoce perfectamente su oficio.
El fiato musical fue uno de los grandes atributos de su presentación. Los cambios de ritmo, la ejecución y la manera de sostener la intensidad mostraron a un conjunto seguro, conectado y con un desplante sonoro de primer nivel. La experiencia se percibía en la forma en que cada instrumento encontraba su espacio dentro de las canciones, contribuyendo a una propuesta tan precisa como contundente.
Fatal Predictions y Profaner marcaron el inicio de un repertorio que también incluyó El Imbunche y Possessor, ambas de Eternal Life of Madness, junto a La Fiura, de The Malefice. Composiciones de distintas etapas que convivieron con naturalidad, permitiendo apreciar la consistencia musical de la agrupación.
La banda desplegó una interpretación sólida, donde la agresividad y la precisión instrumental se complementaron sin perder intensidad. Más allá de la experiencia acumulada, lo destacable fue comprobar cómo ese oficio continúa traduciéndose en una propuesta capaz de transmitir energía y mantener la atención de los asistentes.
Evil Incarnate, Demented y el cierre con Demoniac Possession completaron una descarga que encontró una respuesta entusiasta entre los presentes.
PENTAGRAM volvió a demostrar su calidad sobre el escenario, reafirmando el peso de su trayectoria dentro del metal extremo chileno y dejando el ambiente preparado para el esperado debut de los estadounidenses.
Setlist PENTAGRAM
- Fatal Predictions
- Profaner
- El Imbunche
- Evil Incarnate
- Possessor
- La Fiura
- Demented
- Demoniac Possession
SIX FEET UNDER: finalmente, frente a nosotros
Cuando SIX FEET UNDER apareció sobre el escenario, la emoción fue inmediata. Después de tantos años escuchando sus discos, finalmente teníamos la oportunidad de vivir esas canciones frente a nosotros.
War Is Coming abrió la presentación, dando paso a Silent Violence, Revenge of the Zombie y Lycanthropy. Un comienzo que nos trasladó rápidamente a los primeros años de la banda, entre riffs pesados, un groove característico y la inconfundible voz de Chris Barnes.
Había algo particularmente emotivo en escuchar ese repertorio. Para quienes llevábamos años siguiendo su trayectoria, cada composición representaba un reencuentro con una parte de nuestra propia historia como fanáticos del Death Metal. Y la reacción de los asistentes dejó claro que esa sensación era compartida.
Sobre el escenario, los músicos se mostraban cómodos, disfrutando del entusiasmo que recibían. Esa cercanía terminó convirtiéndose en uno de los aspectos más agradables de la noche: banda y público parecían compartir la satisfacción de encontrarse finalmente frente a frente.
En términos instrumentales, SIX FEET UNDER ofreció una actuación de gran nivel. Las guitarras, el bajo y la batería sostuvieron el repertorio con fuerza y seguridad, dando espacio tanto a los pasajes más aplastantes como a aquellos donde el ritmo invitaba inevitablemente al headbanging.
El conjunto funcionaba con un fiato que permitía disfrutar cada composición, reforzando esa particular manera de entender el Death Metal en la que la contundencia no depende exclusivamente de la velocidad, sino también del peso y la cadencia de sus riffs.
Torn to the Bone continuó el recorrido por Haunted, mientras Feasting on the Blood of the Insane y Victim of the Paranoid recuperaron la brutalidad de Maximum Violence. Dos trabajos fundamentales para comprender la identidad de una agrupación que construyó buena parte de su legado sobre la combinación de agresividad y groove.
También hubo espacio para Seed of Filth y Ghosts of the Undead, ampliando el viaje por las distintas etapas de su discografía.
El material reciente tuvo su lugar con Know-Nothing Ingrate, de Killing for Revenge, y Mister Blood and Guts, de Next to Die. Su inclusión permitió apreciar cómo las composiciones más nuevas encontraban espacio dentro de un repertorio dominado por clásicos que buena parte de los asistentes llevaba años esperando escuchar.
Lejos de romper la dinámica del concierto, estas canciones aportaron variedad y recordaron que SIX FEET UNDER sigue desarrollando su propuesta musical más allá del peso histórico de sus primeros lanzamientos.
Los covers también formaron parte de la jornada. Death or Glory, de HOLOCAUST, y T.N.T., de AC/DC, incorporaron otros matices al repertorio, manteniendo la contundencia característica de los estadounidenses y demostrando cómo pueden adaptar composiciones ajenas a su propio lenguaje musical.
Human Target y Beneath a Black Sky nos devolvieron a Haunted antes de entrar en el tramo definitivo. A esas alturas, el concierto había conseguido algo que parecía inevitable, pero que solo puede comprobarse frente al escenario: transformar años de expectativas en una experiencia real.
Y entonces llegaron Stripped, Raped and Strangled y Hammer Smashed Face.
Dos clásicos de CANNIBAL CORPSE que, con Chris Barnes nuevamente al micrófono, adquirieron un significado especial para quienes reconocemos en aquellas grabaciones una parte fundamental de nuestra relación con el Death Metal.
No se trataba únicamente de escuchar dos canciones emblemáticas del género. Era también reencontrarse con una voz que ayudó a construir su identidad durante una etapa decisiva, recuperando composiciones que marcaron a generaciones de seguidores del metal extremo.
El resultado fue un cierre cargado de energía y emoción, de esos momentos en los que uno deja de pensar en los años transcurridos y simplemente disfruta lo que está ocurriendo frente a sus ojos.
Porque, después de tanto tiempo, Chris Barnes finalmente estaba ahí, interpretando parte de la música que contribuyó a definir nuestra pasión por el Death Metal.
Una espera que finalmente tuvo recompensa
Al terminar el concierto quedó una sensación de alegría y gratitud. Habíamos podido disfrutar de una agrupación cuya visita parecía postergarse indefinidamente, en una jornada que también permitió valorar el trabajo de dos buenas propuestas nacionales.
GHOSTSPELL dejó una impresión positiva, con una presentación interesante que despertó ganas de seguir explorando su música. PENTAGRAM, por su parte, ofreció una actuación contundente, respaldada por su experiencia, precisión y calidad instrumental.
Y SIX FEET UNDER convirtió su primera visita en un encuentro cercano, enérgico y profundamente significativo para sus seguidores. Un espectáculo que permitió recorrer distintas etapas de su carrera y revivir canciones que forman parte de la historia del Death Metal.
Nos fuimos contentos por el repertorio, la ejecución y esa conexión que se construyó entre músicos y asistentes. Pero también por algo mucho más sencillo: finalmente habíamos estado ahí.
Hay conciertos que se recuerdan por una canción, por un momento particular o por la intensidad de una presentación. Otros adquieren un significado diferente, porque representan la oportunidad de cerrar un capítulo que permaneció abierto durante años.
El debut de SIX FEET UNDER en Chile fue precisamente uno de esos encuentros.
Después de décadas de espera, la banda ya no pertenecía solamente a nuestros discos y recuerdos musicales.
Ahora también formaba parte de nuestra historia sobre los escenarios.
Setlist SIX FEET UNDER
- War Is Coming
- Silent Violence
- Revenge of the Zombie
- Lycanthropy
- Torn to the Bone
- Feasting on the Blood of the Insane
- Victim of the Paranoid
- Seed of Filth
- Death or Glory (cover de HOLOCAUST)
- Know-Nothing Ingrate
- Mister Blood and Guts
- Ghosts of the Undead
- T.N.T. (cover de AC/DC)
- Human Target
- Beneath a Black Sky
- Stripped, Raped and Strangled (cover de CANNIBAL CORPSE)
- Hammer Smashed Face (cover de CANNIBAL CORPSE)
Review por Alvaro Araya
Fotografías por Pedro Acevedo / Ignacio Ares
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