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SEPULTURA en Chile: La Despedida Del Más Grande De Latinoamérica
Hay pocas decisiones tan complejas en la trayectoria de una banda como elegir el momento de despedirse. Después de décadas sobre los escenarios, miles de kilómetros recorridos y canciones que terminan convirtiéndose en parte de la vida de varias generaciones, para una banda retirarse no significa solamente dejar de tocar: implica cerrar una historia compartida, renunciar a una identidad construida durante años y aceptar que, aunque la música permanezca, la experiencia de vivirla en directo ya no volverá a ser la misma.
En ese sentido, la decisión de SEPULTURA de poner fin a su trayectoria en vivo resulta especialmente significativa. Formados en Belo Horizonte en 1984, los brasileños construyeron una carrera que trascendió las fronteras de su país y ayudó a situar al metal latinoamericano en el mapa mundial. Desde la violencia primitiva de Morbid Visions y la consolidación internacional de Beneath The Remains y Arise, hasta la experimentación rítmica y cultural de Roots, SEPULTURA fue una banda que se negó a permanecer inmóvil.
Su capacidad para cruzar el Thrash Metal con las percusiones y las raíces musicales brasileñas amplió los límites del género y demostró que la brutalidad también podía hablar desde una identidad propia. Sin embargo, su historia estuvo lejos de ser una marcha triunfal sin sobresaltos: la salida de Max Cavalera en 1996, la posterior partida de su hermano Igor Cavalera y las tensiones públicas entre antiguos compañeros dejaron heridas que todavía forman parte de la conversación sobre su legado.
SEPULTURA llega al final como una banda que ha tenido que reinventarse, defender su continuidad y convivir con las comparaciones inevitables entre distintas etapas y formaciones. Su gira Celebrating Life Through Death, anunciada en diciembre de 2023 como parte de la celebración de sus cuatro décadas de existencia, propone celebrar la vida de una banda mediante la aceptación de su término como proyecto en directo.
Y el concierto de anoche en el Teatro Coliseo convirtió esta despedida en una experiencia monumental para el público chileno.
MAWIZA
En un Teatro Coliseo con una gran convocatoria desde temprano, dominada preferentemente por adolescentes, los encargados de abrir la jornada fueron los nacionales MAWIZA, con una propuesta marcada por la potencia del Groove Metal y una búsqueda identitaria más profunda.
Su elección es una señal del lugar que una propuesta nacida desde la identidad mapuche ha conseguido conquistar dentro de una escena históricamente dominada por referentes europeos y norteamericanos.
MAWIZA ha consolidado su presencia en la escena nacional gracias a sus presentaciones junto a nombres como GOJIRA, MASTODON y MERCYFUL FATE, sumado a su paso por Knotfest. Su reciente recorrido por festivales europeos como Wacken Open Air da cuenta de una agrupación que ha sabido proyectarse fuera de sus fronteras sin diluir aquello que la hace singular.
Por eso, su presencia en la despedida chilena de SEPULTURA adquiere una dimensión especial. Si los brasileños demostraron que el metal podía dialogar con las raíces culturales de su país y transformar esa experiencia en un lenguaje reconocido mundialmente, MAWIZA continúa esa conversación desde el sur del continente, con una identidad y una historia propias: un punto de encuentro en la posibilidad de hacer metal desde las raíces latinoamericanas.
Con una presentación de aproximadamente treinta minutos y un repertorio de apenas seis canciones, MAWIZA tuvo la difícil tarea de condensar su identidad en el escenario del Teatro Coliseo, ante un público convocado por la despedida de SEPULTURA.
La selección apostó por el presente de la agrupación, con su más reciente producción Mür, una experiencia ancestral y ritual alejada del sonido más metálico de la agrupación. Algo poco habitual, pero que funciona a la perfección gracias a su impecable puesta en escena.
Inmediatamente Wingkawnoam. Aquí aparece con fuerza el universo de ÜL (2025). Su groove industrial y sus riffs densos representan la faceta más característica de la agrupación, con el mapudungun como centro de una propuesta que combina metal moderno y raíces ancestrales.
Nawelkünuwnge, también de ÜL, refuerza su identidad musical con un lenguaje coherente, ya que, a pesar de su fuerza y pesadez, se puede distinguir el ritmo ancestral construido sobre riffs pesados, percusión y una identidad cultural definida.
Ti Inan Paw-Pawkan, uno de los puntos más significativos del repertorio actual por su vínculo con Joe Duplantier, vocalista de GOJIRA, quien participa en la grabación original, pone en primer plano la proyección internacional que MAWIZA ha alcanzado.
Mawiza Ñi Piwke permite conectar el presente de la banda con la etapa de Kollong (2019), uno de los trabajos fundamentales en su desarrollo. Su presencia recuerda que la identidad actual de MAWIZA no surgió de la nada.
El cierre es particularmente interesante. MAWIZA toma uno de los clásicos del Thrash Metal y lo reinterpreta desde su propio lenguaje, adaptándolo al mapudungun. Battery de METALLICA, convertida en Awükan, funciona como un claro homenaje a una de sus influencias, apropiándose de un clásico y transformándolo desde una identidad cultural propia.
Con una puesta en escena de primer nivel y una interpretación contundente, MAWIZA no necesitó un repertorio extenso para dejar clara su posición. Bastaron seis canciones para poner en primer plano una propuesta que conecta la potencia del metal contemporáneo con la lengua, la memoria y la resistencia cultural mapuche.
Setlist MAWIZA
- Mür
- Wingkawnoam
- Nawelkünuwnge
- Ti Inan Paw-Pawkan
- Mawiza Ñi Piwke
- Battery (Awükan)
SEPULTURA
Con el teatro ya a su máxima capacidad, comienza a reproducirse de fondo War Pigs, clásico de BLACK SABBATH, que inmediatamente es coreado por todos los presentes y funciona como una advertencia de lo que vendría.
También de fondo, Polícia, la versión del grupo brasileño TITÃS, que con su crítica frontal a la violencia y al abuso de autoridad encontró el terreno ideal en un recinto donde la energía del público comenzaba a desbordarse.
Finalmente, la formación encabezada por Andreas Kisser, Paulo Jr., Derrick Green y Greyson Nekrutman toma posesión del escenario para inmediatamente ejecutar Inner Self, de Beneath The Remains (1989). La canción reúne buena parte de los elementos que consolidaron la identidad clásica de SEPULTURA: riffs afilados, velocidad y cambios rítmicos.
La incorporación de All Souls Rising abrió espacio para el material más reciente, demostrando que la despedida no se sostiene exclusivamente sobre la nostalgia. El tema, perteneciente a la etapa actual de SEPULTURA, mantiene la agresividad y la densidad características de la agrupación, al mismo tiempo que reivindica la vigencia de una formación que todavía tiene música nueva que presentar.
Desperate Cry, de Arise (1991), con sus cambios de intensidad, las guitarras cargadas de tensión y la alternancia entre pasajes atmosféricos y explosiones de velocidad, construye una experiencia que va más allá de la brutalidad. Con ella, SEPULTURA recordó por qué Arise continúa siendo uno de los discos fundamentales del metal extremo de los años noventa.
La secuencia continuó con Kairos y Means To An End, dos canciones que representan la evolución de la banda durante la era de Derrick Green. Ambas sostienen una pesadez rítmica distinta de la velocidad más vertiginosa de los primeros años, privilegiando el groove, la contundencia y la precisión.
Attitude, de Roots (1996), breve, directa y cargada de una energía cercana al Hardcore. A continuación, Against mantiene esa actitud combativa, reivindicando la resistencia y agresividad de SEPULTURA en su forma de entender el metal como expresión de inconformidad.
Con The Place, la presentación volvió a poner el foco en el presente. En una noche dominada por la memoria, escuchar material reciente permitió reafirmar la vigencia de la banda a pesar de que su final ya estaba anunciado.
El regreso a los primeros años llegó con Escape To The Void, perteneciente a Schizophrenia (1987). Aquí apareció el SEPULTURA más crudo y vertiginoso, con guitarras que alternan velocidad y disonancia.
Kaiowas ofreció uno de los contrastes más significativos del repertorio. La pieza instrumental de Chaos A.D. (1993) desplaza las guitarras hacia un terreno casi acústico, con una fuerte referencia a las raíces indígenas brasileñas.
La intensidad volvió a subir con Dead Embryonic Cells, una descarga de Arise que combina velocidad y precisión y continúa siendo una muestra del equilibrio entre técnica y violencia que convirtió a SEPULTURA en un referente internacional.
Convicted In Life, con su agresividad rítmica y su sonido compacto, refleja una etapa posterior de la banda, en la que el groove y la densidad adquirieron un protagonismo particular.
Una sensibilidad distinta nos ofrece Beyond The Dream. La canción introdujo una pausa emocional dentro de un repertorio dominado por la velocidad y la violencia.
Ese respiro duró poco.
Territory devolvió al Coliseo a su dimensión más destructiva. Publicada en Chaos A.D., su inicio es uno de los más reconocibles de la banda y su estructura, apoyada en percusiones de inspiración brasileña, convierte el mensaje en una experiencia única.
Refuse/Resist fue uno de los momentos más contundentes de la noche. La respuesta de los asistentes no se hizo esperar: saltos, coros y, por supuesto, los interminables circle pits.
Slave New World mantuvo esa intensidad y, con su riff demoledor, volvió a demostrar la capacidad de SEPULTURA para construir himnos contundentes.
Bengalas de por medio, llega el momento de Arise y, con ella, una de las expresiones más definitivas del SEPULTURA clásico. Su inconfundible velocidad, agresividad y precisión instrumental provocan una de las reacciones más eufóricas de los fanáticos presentes.
Ratamahatta volvió a desplegar la faceta más tribal de SEPULTURA, con su combinación de percusión, groove y una energía que conecta directamente con Roots (1996). La canción representa una de las expresiones más radicales de la búsqueda musical de la banda, a través de la incorporación de elementos nativos brasileños.
Como se podía anticipar, Roots Bloody Roots cerró el concierto como debía hacerlo un himno de semejante dimensión. Desde su riff inicial, la canción convirtió al Teatro Coliseo en una sola voz, descargando las últimas reservas de energía acumulada.
Su mensaje de conexión con las raíces y afirmación de la identidad adquiere un significado particular cuando se recuerda la trayectoria de SEPULTURA. Una banda brasileña que construyó su lugar en la historia del metal mundial sin renunciar a las referencias culturales que terminaron distinguiéndola del resto.
Setlist SEPULTURA
- War Pigs
- Polícia
- Inner Self
- All Souls Rising
- Desperate Cry
- Kairos
- Means To An End
- Attitude
- Against
- The Place
- Escape To The Void
- Kaiowas
- Dead Embryonic Cells
- Convicted In Life
- Beyond The Dream
- Territory
- Refuse/Resist
- Slave New World
- Arise
- Ratamahatta
- Roots Bloody Roots
Review por Luis Palma
Fotografías por Sebastian Jimenez
¡SOMOS METAL! PowerOfMetal.cl 🤘


