Live Reviews
OPETH en Chile: Cuando Sonar Perfecto Significa Sonar de Verdad
¿Qué tan importante es sonar bien en vivo?
Probablemente, a primera vista, la respuesta parezca obvia, pero cuando nos hacemos la siguiente pregunta, todo se vuelve más complejo: ¿qué es realmente sonar bien en vivo?
Me hago esta pregunta porque lo que vi y sentí en los shows de OPETH y MAR DE GRISES es un ejemplo de lo que, para mí, constituye la respuesta: no se trata de sonar como el disco, sino de sonar real, pero logrando que cada detalle, cada color y hasta cada olor de la música (si es que esto existe) sea completamente audible, reconocible y disfrutable.
MAR DE GRISES: OSCURIDAD CON SONIDO DE EXPORTACIÓN
La jornada partió temprano, alrededor de las 19:00 horas, con los locales MAR DE GRISES, banda de Doom/Death Metal atmosférico, con elementos progresivos, que está regresando tras una pausa importante en su carrera.
La agrupación retomó sus actividades en 2025 después de aproximadamente doce años de receso y, en esta oportunidad, en apenas 30 minutos y con un setlist de cinco canciones, mostró por qué es una de las propuestas más importantes del estilo, no solo en Chile, sino en toda la región, con un sonido impecable, realmente de exportación.
La banda, liderada por la voz de Juan Escobar, logró estar a la altura de la jornada, mostrando una calidad interpretativa y sonora que sería la tónica de la noche. El respetable se mostró muy receptivo a la música de la agrupación, lo que dejó claro que su elección para abrir el concierto fue más que adecuada.
Esperamos tener pronto nuevas noticias de MAR DE GRISES, quienes este año ya lanzaron el single Surrender To The Fall, interpretado durante la noche y que, tal como lo anunció la propia agrupación en el show, es un adelanto de su próximo LP.
Setlist MAR DE GRISES
- Intro
- Starmaker
- Shining Human Skin
- The Bell And The Solar Gust
- Interludio
- Surrender To The Fall
- Recklessness
OPETH: LA PERFECCIÓN DE SONAR REAL
A las 20:00 clavadas, en un horario más temprano de lo que estamos acostumbrados para la agrupación principal, OPETH apareció en escena y desde el minuto cero quedó claro que los liderados por Mikael Åkerfeldt son una banda que tiene muy claro qué es lo que uno espera del sonido en vivo.
Debo decir, eso sí, que desde el lugar donde vi y disfruté el concierto (a un lado de la mesa de sonido), la experiencia fue de un nivel pocas veces visto. Un sonido realmente perfecto, pero que era real, algo que la banda y, en particular, Mikael, quisieron dejar en claro durante toda la noche.
Él mismo se encargó de preguntarnos qué mierda estábamos haciendo en el Santander Arena mientras IRON MAIDEN se presentaba en el Estadio Nacional. De hecho, destacó a la Doncella por ser una banda real, cuyo sonido en vivo es tal cual, sin engañar al público utilizando pistas.
Y por lo mismo, también pidió disculpas por no tener dinero para financiar la participación de Ian Anderson, de JETHRO TULL, en los shows en vivo para interpretar sus partes de The Last Will And Testament.
Pero no solo fue impresionante el sonido logrado por OPETH. La conexión que tienen con el público chileno es algo digno de admirar.
El recinto (medio Santander Arena) estaba lleno de verdaderos fanáticos que disfrutaron y corearon cada canción del show. Tanto las de su último disco, cuyos nombres son un símbolo § y un número (y que, como dijo Åkerfeldt, fue demasiado flojo como para ponerles un nombre), como el regreso a sus sonidos más Death con Demon Of The Fall, de My Arms, Your Hearse, o a principios del milenio con The Drapery Falls, de Blackwater Park.
Durante toda la presentación se sintió que cada uno de los presentes estaba ahí porque, aunque la banda más importante del Metal estuviera tocando en otro recinto, ese era el momento de estar con OPETH.
¡Y qué decir de que el mismo Miguelito (como le decimos cariñosamente en Chile a Mikael) aseguró que éramos el mejor público del mundo! Uno, al ver la conexión lograda, se lo cree.
Sobre el nivel de interpretación, vuelvo a insistir en que se trata de la búsqueda de la perfección, pero no entendida como la ausencia de errores, porque errar es humano. Me refiero a conseguir que, desde la primera nota hasta el acorde final de la noche, todo suene bien y se disfrute.
Los solos de Fredrik Åkesson, la base rítmica con el mercenario baterista Waltteri Väyrynen (si tiene dudas de por qué lo llamo mercenario, vaya a revisar el listado eterno de bandas en las que ha estado y entenderá su calidad), junto con el bajo de Martín Méndez, quien dedicó algunas palabras en español al público: todo perfecto y hermoso.
Una hermosa oscuridad, como es la música de OPETH.
Debo, eso sí, hacer un alcance: es probable que algunas personas no hayan encontrado un sonido tan perfecto como me ocurrió a mí desde cancha.
De hecho, la propia banda confesó que ellos mismos sentían un rebote, pero tenían la sensación de que el público estaba escuchando algo perfecto y que la molestia era principalmente para ellos.
También leí comentarios de asistentes a quienes el sonido no les pareció de la misma calidad que a mí. Por lo tanto, es importante dejar claro que esta fue mi experiencia desde el lugar donde disfruté el concierto.
No me puedo olvidar del momento más random de la noche: la doble interpretación de You Suffer, de NAPALM DEATH, por parte de OPETH.
Como dijo Mikael, una de las bandas más importantes de Birmingham, ciudad inglesa donde efectivamente se formó la agrupación.
La primera interpretación fue para hacer el cover y la segunda contó con la participación del público.
En vez del clásico juego entre cantante y asistentes, donde estos últimos deben seguir la línea vocal, Mikael invitó a todos a cantar junto a ellos:
“You suffer, but why?”
¡La canción más corta de la historia, certificada por los Récords Guinness, con apenas 1,316 segundos de duración!
Un momento para la risa que sacó carcajadas entre el público.
Cierro volviendo al principio.
Estoy convencido de que se puede sonar perfecto, pero para eso hay que entender qué es la perfección. Claramente, esta se encuentra en los ojos y los oídos de quien asiste al show.
Lo que sentí con OPETH fue precisamente eso. Es el resultado de una banda que busca la perfección, pero ojo… ¡sin aburrir!
Y que cuenta con un frontman que no solo es un músico impresionante, sino que además se dedica a hacer un espectáculo de humor con la gente, como si de un stand-up del Comedy Bar se tratara.
DATO: Nunca había visto a OPETH en vivo. No soy fanático de OPETH, solo un oyente casual que disfruta de su música.
Probablemente era el menos fanático de todos los presentes.
Setlist OPETH
- §1
- Hjärtat Vet Vad Handen Gör
- Godhead’s Lament
- §7
- The Devil’s Orchard
- Windowpane
- The Grand Conjuration
- Demon Of The Fall
- §3
- The Drapery Falls
- Hex Omega
Encore
- You Suffer (cover de NAPALM DEATH)
- You Suffer (segunda interpretación)
- Deliverance
Review por Karim Saba
Fotografías por Katherine Bustamante
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