Entrevistas
MICHAEL WEIKATH de HELLOWEEN: “Queríamos hacer algo que la gente pudiera recordar”
Cuatro décadas después de haber ayudado a construir las bases de todo un género, Michael Weikath sigue hablando de HELLOWEEN con la misma mezcla de ironía, curiosidad y obsesión por las melodías que ha acompañado al grupo desde sus primeros días. Antes de regresar a Chile con el 40 Years Anniversary Tour, conversamos con el guitarrista sobre los orígenes del sonido de la banda, qué siente al ser considerado uno de los padres del Power Metal, la inesperada historia detrás de Eagle Fly Free, sus bloqueos creativos, las voces de Michael Kiske, Andi Deris y Kai Hansen, y esos fanáticos chilenos capaces incluso de subirse a un árbol para conseguir un autógrafo.
Cuarenta años.
Es una cifra suficientemente grande como para convertir la historia de cualquier banda en algo difícil de resumir. En el caso de HELLOWEEN, significa distintas formaciones, vocalistas, compañías discográficas, crisis, regresos, discos fundamentales y, sobre todo, una influencia que terminó extendiéndose muchísimo más allá de lo que probablemente cualquiera hubiera podido imaginar en Hamburgo durante los primeros años de la década del 80.
Pero si uno le pregunta a Michael Weikath si siente realmente todo ese tiempo encima, la respuesta llega inmediatamente.
“No.”
Después lo piensa un poco más.
“Es realmente extraño. No se sienten como 40 años, pero lo son.”
CHILE: FANÁTICOS ESCONDIDOS ARRIBA DE UN ÁRBOL
Antes de regresar a los comienzos de HELLOWEEN, había que hablar de Chile.
La relación entre la banda y nuestro país lleva décadas construyéndose y, para Weikath, tiene una característica bastante fácil de identificar.
“Siempre ha sido algo muy de corazón y muy loco.”
Entre sus recuerdos aparecen grandes conciertos, viajes por caminos polvorientos y aquella ocasión en que compartieron escenario con SLAYER. Pero existe una historia mucho más pequeña que probablemente explique mejor qué significaba encontrarse con los fanáticos chilenos durante aquellas primeras visitas.
Weikath recuerda estar alojado en un hotel y salir hacia un patio para fumar tranquilamente. Quería permanecer escondido para que nadie del personal le reclamara por hacerlo ahí.
Encontró un lugar bajo unos árboles.
Y entonces escuchó una voz.
“De repente escuché: ‘¡Hey, Weiki!’. Pensé: ‘¿De dónde viene eso? ¿Hay fantasmas o algo así?’.”
No había fantasmas.
Había dos fanáticos de HELLOWEEN.
Pero no estaban en el patio.
“Estaban sentados arriba del árbol. Escondidos entre las hojas. Me decían: ‘¿Puedes darnos un autógrafo?’. Estaban realmente dentro de ese árbol.”
Weikath cree que probablemente ocurrió durante la primera visita de la banda al país.
Décadas después todavía lo recuerda.
No resulta extraño, entonces, que al hablar del público chileno termine utilizando una palabra bastante sencilla: apoyo.
“Siempre tuvimos ese apoyo de los fans chilenos, de una manera extremadamente sincera y realmente grandiosa.”
Y agrega:
“Desde la primera vez que estuvimos ahí pudimos ver inmediatamente cómo era la situación. Todavía quiero agradecerles a todos por aquello, tanto por lo que hicieron entonces como por lo que hacen ahora.”
“NO SE SIENTEN COMO 40 AÑOS”
Hay una imagen que Michael Weikath utiliza para explicar cómo experimenta actualmente esas cuatro décadas.
Días antes de nuestra conversación estaba sentado bajo el sol. La situación, asegura, le produjo una especie de flashback hacia su adolescencia: una chaqueta de mezclilla, una guitarra bastante precaria y una época en la que todavía no existía un contrato discográfico esperando a la vuelta de la esquina.
“Pensé: realmente no eres tan diferente de como eras entonces.”
Primero fueron los 12 años.
Después los 15.
Luego caminar por las calles de Hamburgo sin saber qué ocurriría con su futuro.
“Ni siquiera tenías todavía una Stratocaster de verdad. Tenías una guitarra medio construida por ti mismo.”
Hoy existen escenarios alrededor del planeta, discos clásicos y generaciones completas de músicos que citan a HELLOWEEN como referencia.
Pero dentro de su cabeza, cierta parte de aquel adolescente parece continuar exactamente en el mismo lugar.
“No se sienten como 40 años, pero lo son.”
Luego aparece el Weikath de siempre:
“Y ahora todos estamos empezando a tener el pelo blanco.”
CUANDO HELLOWEEN DECIDIÓ HACER ALGO QUE NADIE OLVIDARA
Mirar hacia los primeros años de HELLOWEEN inevitablemente genera una pregunta.
¿Sabían realmente lo que estaban creando?
Porque aquellas ideas terminarían estableciendo buena parte del vocabulario utilizado posteriormente por centenares de bandas de Power Metal alrededor del planeta.
La respuesta de Weikath es interesante porque se mueve entre dos extremos.
Por una parte, eran músicos jóvenes haciendo simplemente la música que querían escuchar.
Pero tampoco estaban trabajando completamente a ciegas.
“Éramos conscientes de que teníamos que hacer algo especial.”
Había amplificadores Marshall, ecualizadores, pickups, cables y una constante experimentación para conseguir determinados sonidos.
Sin embargo, por encima de la técnica existía una obsesión mucho más importante.
Que alguien pudiera salir de un concierto de HELLOWEEN recordando una melodía.
“Queríamos hacer algo que la gente recordara cuando escuchara nuestro primer concierto. Quería que después todavía pudieran recordar las melodías, incluso silbarlas afuera y pensar: ‘¿Qué melodía era esa? Ah, eran esos tipos de HELLOWEEN que tocaron ahí’.”
Ese era el objetivo.
Melodías.
Hooks.
Coros.
Velocidad.
Y una sensación cada vez más grande.
Cuando la banda comenzó a enfrentarse a audiencias de miles de personas, la escala también cambió.
“Pensamos: ‘Hagámoslo más grande. Hagamos algo realmente grandioso, algo que tenga impacto’.”
VAN HALEN fue uno de los grupos que le mostró hasta dónde podía llegar aquella idea.
“Cuando escuché el primer disco de VAN HALEN prácticamente enloquecí. Pensaba: ‘Wow, ¿qué está tocando ahí? Esto es increíble’.”
La conclusión era evidente:
Había que provocar esa misma sensación.
Pero nunca copiándola.
“Tienes que hacer algo parecido tú mismo, pero sin copiarlo.”
SER UNO DE LOS PADRES DEL POWER METAL
Cuatro décadas después, HELLOWEEN aparece constantemente mencionado como una de las bandas fundamentales —para muchos, directamente la fundamental— en el nacimiento del Power Metal europeo.
¿Qué siente uno cuando termina convertido en una especie de padre de un género completo?
Weikath inmediatamente mira hacia atrás.
JUDAS PRIEST ya había grabado Exciter. RAINBOW tenía Kill the King. DEEP PURPLE había llevado antes el Hard Rock hacia lugares que permitían imaginar caminos más rápidos y complejos.
Incluso Sid Vicious, bajista de SEX PISTOLS, aparece en su explicación debido a su versión de My Way.
Para Weikath, muchos de los elementos estaban flotando alrededor.
La cuestión era combinarlos.
“Tienes una melodía magnífica, debajo pones los power chords y después mucho ruido, baterías rápidas o lo que sea. Ese es básicamente el concepto de HELLOWEEN.”
En aquellos años, sin embargo, no todos pensaban que esa mezcla tuviera sentido.
“La gente siempre decía: ‘No, no puedes hacer esto. No es posible. Va contra las reglas’.”
Y quizás precisamente ahí estaba la gracia.
“Es una buena sensación haber estado al frente de algo y haber conseguido algo.”
Pero para que aquello se transformara en un lenguaje reconocible era necesario mantener ciertos elementos.
“Tienes determinados conceptos y sigues una rutina particular. Entonces se vuelve reconocible y la gente puede decir: ‘Esto tiene que ser HELLOWEEN, no puede ser otra banda’.”
La fórmula, desde su perspectiva, parece casi absurdamente sencilla.
“Para mí era muy lógico: tomas grandes melodías, agregas algo de velocidad y luego puedes ponerte progresivo o hacer lo que quieras.”
Cuatro décadas después, una enorme parte del Power Metal continúa construyéndose precisamente sobre esa idea.
“ENTONCES, OBVIAMENTE HICIMOS ALGO BIEN”
Weikath no parece particularmente interesado en sentarse a estudiar qué elementos de las bandas modernas provienen directamente de HELLOWEEN.
Son otros quienes se lo recuerdan.
“A veces la gente viene y me dice: ‘Esto existe por lo que ustedes hicieron’. Y yo pienso: ‘Sí, okay… quizás. ¿Estás seguro?’.”
Pero hay una consecuencia que sí disfruta.
Ver que aquel lenguaje continúa vivo.
“Cuando tanta gente disfruta de esto, obviamente significa que hicimos algo bien.”
Y cuando encuentra una banda capaz de tomar esas herramientas y llevarlas hacia otro lugar, todavía puede entusiasmarse como cualquier fanático.
Uno de los ejemplos que menciona viene desde Japón.
GALNERYUS.
En particular, The Promised Flag.
“Cuando la escuché por primera vez tuve que ponerla 64 veces porque pensaba: ‘Esto es imposible. ¿Qué están haciendo aquí? Esto es increíble’. Y todavía lo es.”
Que otras bandas hayan construido música partiendo desde caminos similares no le genera molestia.
Todo lo contrario.
“Te hace sentir un poco orgulloso. Me interesa que este género continúe. Quizás aparezca algo realmente grande hecho por alguien más que vuelva a entusiasmarte.”
EL INESPERADO ORIGEN DE EAGLE FLY FREE
Existen canciones cuya historia parece haber sido escrita para convertirse en parte de la mitología del Heavy Metal.
Eagle Fly Free podría ser una de ellas.
El clásico de HELLOWEEN combina una melodía tremendamente luminosa con ideas mucho más serias y profundas, un contraste que posteriormente se convertiría en una de las características más reconocibles del grupo.
Pero el origen de una de sus melodías principales lleva directamente hasta la Alemania dividida por el Muro de Berlín.
A comienzos de los 80, Weikath escuchaba durante las noches una emisora proveniente de Alemania Oriental.
Allí conoció a KARUSSELL, banda de la RDA que tenía una canción llamada Das einzige Leben.
Hacia el final aparecía una melodía interpretada utilizando voces, órgano Hammond y guitarra.
Algo ocurrió dentro de la cabeza de Weikath.
“Escuché aquella melodía, necesité cambiar una parte… y de ahí construí Eagle Fly Free. Después tuve que construir todo el resto.”
Así de extraño puede funcionar el proceso creativo.
Una canción escuchada de noche a través de la radio desde el otro lado de una Alemania dividida termina dejando una semilla.
Años después esa semilla se convierte en uno de los himnos más importantes de la historia del Power Metal.
LA MESA QUE CURA LOS BLOQUEOS CREATIVOS
Incluso después de tantas décadas componiendo, Michael Weikath puede quedarse sin ideas.
Pero encontró un método.
O quizás, más precisamente, encontró un lugar.
Cerca de su casa existe un restaurante.
Y dentro de ese restaurante, una mesa en particular.
Cuando necesita encontrar una letra, una historia o simplemente descubrir de qué demonios debería hablar una canción, Weikath toma su teléfono y va hasta ahí.
“Si no tengo ideas, voy a una de esas mesas, pido un café y simplemente me siento durante media hora, una hora o dos.”
Entonces ocurre algo extraño.
“De alguna manera las ideas empiezan a entrar en el iPhone.”
Una frase.
Después otra.
Una melodía.
Un verso.
Un puente.
Un concepto.
Todo termina registrado en la aplicación de notas.
Y lo extraño es que parece funcionar únicamente allí.
“Si iba a otro lugar, seguía teniendo el bloqueo. Entonces descubrí un punto al que puedo ir cuando no tengo ninguna maldita idea para ver si quizás ahí sucede algo.”
Hasta ahora, sucede.
Siempre.
“Ha funcionado durante años. Hay algo en ese lugar. No sé quién está ahí o qué está actuando. No tengo idea.”
MICHAEL KISKE, ANDI DERIS Y KAI HANSEN: TRES VOCES, UNA MISMA CANCIÓN
La formación actual de HELLOWEEN plantea además una posibilidad que prácticamente ninguna otra banda tiene.
Michael Kiske.
Andi Deris.
Y Kai Hansen.
Tres vocalistas con identidades completamente diferentes disponibles dentro de una misma formación.
Cuando Weikath compone, ¿escucha ya determinada voz dentro de su cabeza?
A veces sí.
El ejemplo aparece nuevamente en Out for the Glory.
Michael Kiske disfrutaba especialmente de la canción y terminó tomando buena parte de las voces. Pero existía una sección donde Weikath inmediatamente imaginó otra persona.
Kai Hansen.
“Ese puente estaba claro. Sonaba como Kai Hansen, así que tenía que hacerlo él.”
Pero su escenario ideal sería todavía más ambicioso.
“Personalmente creo que, en el mejor de los casos, todos los cantantes deberían estar involucrados en cada canción.”
Naturalmente, después aparecen decisiones de producción, arreglos y conceptos particulares para cada tema.
Pero la posibilidad continúa siendo extraordinaria.
No muchas bandas pueden componer pensando en tres voces tan reconocibles dentro de una misma canción.
CUANDO ESCUCHAS UNA CANCIÓN DE OTRO Y PIENSAS: “MALDITA SEA”
Tener tantos compositores dentro de HELLOWEEN también significa enfrentarse periódicamente a otra sensación.
Escuchar algo escrito por uno de tus compañeros y pensar que te habría encantado ser tú quien lo compusiera.
Weikath reconoce inmediatamente que ocurre.
“Sí, claro. Pasa.”
La circulación de ideas dentro del grupo puede llegar incluso a situaciones bastante absurdas.
En una ocasión tenía grabada una melodía, pero comenzó a preguntarse si realmente era suya o si la había escuchado anteriormente en alguna demo de Markus Grosskopf.
Entonces fue a preguntarle.
Markus tampoco la reconoció.
“Le dije: ‘Pensé que quizás era tu melodía’. Él me dijo: ‘No, no, no’. Entonces pensé: okay… si no es tuya, me la quedo.”
Esa paranoia creativa también aparece cuando Weikath siente que una idea podría parecerse demasiado a algo existente.
Con el comienzo de Out for the Glory tuvo esa sensación.
Fue entonces a preguntarle a Dani Löble, a quien describe como el especialista de la banda en Speed y Death Metal.
“Le pregunté: ‘¿Has escuchado esto antes en alguna parte?’.”
La respuesta fue negativa.
Si hubiera reconocido alguna canción, asegura Weikath, simplemente habría modificado el pasaje.
Curiosamente, algunos oyentes terminaron comparándolo posteriormente con SLAYER.
Él tenía otra cosa en mente.
“Yo estaba pensando más en una dirección JUDAS PRIEST.”
HUBO MOMENTOS EN QUE HELLOWEEN PUDO TERMINARSE
Hablar de 40 años de HELLOWEEN únicamente como una historia de triunfo sería contar solo una parte.
Existieron crisis.
Cambios de integrantes.
Problemas con compañías discográficas.
Managers.
Conflictos.
Y momentos en que Michael Weikath realmente pudo pensar que todo había terminado.
“Sí, hubo algunos momentos. Pero prefiero no pensar demasiado en ellos.”
Uno de sus recuerdos más surrealistas involucra a alguien acercándose durante los ensayos previos a una gira con un documento.
La petición era simple:
Debían autorizar la destrucción de copias de CDs que no habían sido vendidas en Estados Unidos.
Weikath se negó.
“Dije: ‘No voy a firmar eso. Entonces regalen los CDs a personas que quieran escucharlos, pero no los destruyan. Yo no voy a poner mi nombre debajo de eso’.”
Situaciones como aquella podían provocar una sensación devastadora.
“Son momentos en los que piensas: ‘Todo está perdido. Déjenme solo’.”
Pero inmediatamente después vuelve a cortar la conversación.
“No. Mejor no pensemos en eso. Hay cosas mejores.”
Quizás esa frase explique también una buena parte de cómo HELLOWEEN consiguió sobrevivir cuatro décadas.
Seguir adelante.
CUARENTA AÑOS DESPUÉS, CHILE SIGUE AHÍ
Después de recorrer toda aquella historia, nuestra conversación inevitablemente termina donde comenzó.
Chile.
HELLOWEEN regresará a Santiago con una gira construida precisamente para celebrar esas cuatro décadas.
Pero el mensaje final de Michael Weikath no habla de estadísticas, discos clásicos ni legado.
Es mucho más sencillo.
“Que todos lleguen seguros, que tengamos juntos un momento increíble y después, por favor, que todos regresen seguros a sus casas.”
Luego recuerda algo.
Durante muchos años, asegura, ni siquiera sabían realmente cuántos discos podían estar vendiendo en mercados como Chile o México. Las compañías no necesariamente les entregaban esa información, ni siquiera cuando existían ediciones específicas para determinados países.
Pero no necesitaban conocer una cifra para entender lo que estaba ocurriendo.
Cuando finalmente llegaron a Chile, el público se los mostró.
“Siempre sentimos ese apoyo de los fans chilenos de una manera extremadamente sincera y maravillosa.”
Desde aquellos fanáticos ocultos entre las hojas de un árbol hasta las enormes audiencias que actualmente reciben a HELLOWEEN, han pasado décadas.
Una banda que comenzó tratando de crear melodías que alguien pudiera silbar después del concierto terminó ayudando a crear un lenguaje musical completo.
Y Michael Weikath, cuarenta años después, todavía parece ligeramente sorprendido por todo aquello.
“Cuando tanta gente disfruta de esto, obviamente hicimos algo bien.”
HELLOWEEN regresará a Chile el 11 de septiembre de 2026 en Movistar Arena, como parte de su 40 Years Anniversary Tour.

