Live Reviews
VIOLATOR en Chile: Empapados de Thrash
El sábado 15 de agosto, la lluvia no fue lo único que azotó Santiago. Desde distintas regiones del país y Latinoamérica se gestó un encuentro de velocidad y agresividad, y es que la banda brasileña VIOLATOR daba inicio a su gira latinoamericana en promoción de su último disco, Unholy Retribution (2025), convocando a tres bandas nacionales para convertir esta fecha en un verdadero festival thrasher con esencia de tocata underground.
De la mano de SLICER, INSECURITY y ACERO LETAL, no hubo demasiado tiempo para descansar, más allá de los minutos que separaban a una banda de la siguiente.
Es por eso que repasamos lo que fue una noche insegura, a manos de un violador rebanando con su acero letal de Thrash Metal… y todo esto en pleno día de la Asunción de la Virgen. Qué lindo. ¡Vamos!
SLICER
Desde Rancagua, el Rebanador de provincia fue el encargado de dar el puntapié inicial de la jornada, comenzando a las 17:30 en punto, con un sonido potente y bien definido; algo especialmente importante para una banda que tiene en la velocidad y precisión de sus riffs buena parte de su carta de presentación. Y si el nombre de la banda es SLICER, había que comenzar la jornada rebanando, y vaya que cumplieron. El público que ya se encontraba frente al escenario respondió con los primeros movimientos de cuello y algunos focos de mosh, mientras la banda se encargaba de dejar el terreno preparado para lo que vendría después.
Y si hay algo que SLICER dejó claro desde los primeros minutos es que no necesitaba demasiado tiempo para entrar en calor. El cuarteto salió con una actitud directa, agresiva y sin demasiados preámbulos, desplegando un Thrash particularmente violento, de escuela teutona, filoso y de vieja escuela, que los ha convertido en una presencia a tener en cuenta dentro del circuito nacional. No por nada llevan más de una década de actividad desde su formación en 2014, construyendo buena parte de su trayectoria precisamente en el circuito de tocatas y festivales, como quedó demostrado en su participación como banda de apertura del Epic Rock Fest II (2026).
Quizás uno de los mayores méritos de SLICER fue precisamente ese: asumir que eran los encargados de abrir una jornada que tenía como plato fuerte a una banda internacional y, en lugar de comportarse como un simple acto de soporte, salir a defender su lugar dentro del cartel. La experiencia acumulada durante estos años se hizo notar, y la presentación tuvo la seguridad de una banda que sabe perfectamente qué quiere hacer y cómo quiere sonar.
Mención especial merece El Rebanador, la mascota de la banda, que no solo existe de verdad, sino que parece haberse ganado el derecho de ser considerado un integrante más. Y es que el personaje incluso subió al escenario durante la última canción, cerrando su presentación con una imagen potente y difícil de olvidar.
Con el escenario ya caliente, los de Rancagua dejaron la vara alta para las dos bandas nacionales que vendrían a continuación. El Rebanador había hecho su trabajo. Ahora tocaba ponerse un poco… inseguros.
INSECURITY
A las 18:25, la rama más hardcore del Thrash Metal tomó presencia sobre el escenario. INSECURITY irrumpió con riffs a quintas y ritmos sincopados que hicieron que el público armara los primeros mosh casi con la misma rapidez con la que la banda encadenaba una canción tras otra. La intensidad no tardó en apoderarse de los entusiasmados asistentes, convirtiendo el frente del escenario en un verdadero torbellino de gente.
Pero la energía no se quedó únicamente del lado del público. El entusiasmo que llegaba desde el mosh parecía alimentarse de vuelta hacia la banda, cuyos integrantes eran prácticamente incapaces de quedarse quietos sobre el escenario. Saltos, desplazamientos y una actitud completamente desatada acompañaron una presentación que encontró precisamente en esa interacción su mayor fortaleza: mientras más respondía el público, más aceleraba la banda, y mientras más se entregaba INSECURITY, más violento se volvía el movimiento frente al escenario.
A diferencia del Thrash más tradicional que había abierto la jornada, INSECURITY llevó la propuesta hacia un terreno mucho más cercano al Hardcore, donde la velocidad dejó de ser el único objetivo y pasó a convertirse en combustible para una presentación mucho más corporal. Los riffs cortantes, los cambios de ritmo y esa sensación de que en cualquier momento todo podía desbordarse hicieron que cada canción pareciera una nueva invitación a lanzarse al mosh. Y el público aceptó la invitación.
La respuesta fue la misma durante prácticamente todo el set, con un movimiento constante frente al escenario que demostró que, aunque todavía quedaban horas para la presentación de VIOLATOR, la jornada ya había alcanzado niveles de intensidad que no bajarían. INSECURITY no necesitó recurrir a demasiados artificios: bastaron sus riffs, sus ritmos y cuatro músicos completamente entregados para transformar el escenario en el centro de una pequeña tormenta.
Si SLICER había dejado el terreno cortado y listo para la batalla, INSECURITY directamente decidió echarle combustible al fuego. Pero la jornada todavía tenía una última dosis de violencia antes de que llegara el turno de los brasileños. Porque después de rebanar y volver todo inseguro, solo quedaba una cosa por hacer: sacar el ACERO LETAL.
ACERO LETAL
19:25, tal como lo dictaba el cronograma, ACERO LETAL tomó el escenario. El Heavy/Speed Metal porteño, que ya ha demostrado su ferocidad en algunas de las escenas más true a nivel mundial, con presentaciones en Hell’s Heroes (EE.UU.), Keep It True (Alemania) e Into Battle Festival (Grecia), llegó para cambiar un poco el ritmo de la jornada. Pero relajar no es sinónimo de calmar, y si los mosh dieron un pequeño respiro, los puños en alto tomaron rápidamente su lugar, agitándose con fuerza al ritmo de los riffs y de coros ensordecedores que se extendieron por todo el recinto.
Después de la velocidad descontrolada de SLICER y la energía hardcore de INSECURITY, ACERO LETAL apostó por una fórmula distinta: canalizar toda esa velocidad en una sola dirección, como un rayo mortal de Heavy Metal cayendo sobre el escenario. Y con su indiscutible sello de ser una banda de Heavy Metal cantada íntegramente en español, la participación del público adquirió un carácter mucho más colectivo. Cada coro parecía ser respondido por decenas de voces, mientras los puños se levantaban una y otra vez, creando esa clásica postal del Heavy Metal.
Y es precisamente ahí donde ACERO LETAL demostró por qué su propuesta tiene un lugar tan especial dentro de la escena nacional. Su Heavy/Speed Metal tiene ese espíritu de vieja escuela que no necesita demasiadas explicaciones: guitarras afiladas, velocidad, melodías reconocibles y canciones hechas para ser gritadas desde el pecho por el público. La banda no necesitó convertir el escenario en un caos para mantener la intensidad; le bastó con dejar que las canciones hicieran el trabajo, sonando incluso más potentes de lo habitual, como la ocasión lo ameritaba y para fascinación de los fanáticos más fieles que asisten a cada uno de sus conciertos.
A medida que las canciones avanzaban, la sensación de estar frente a una banda que juega de local se hacía cada vez más evidente. Había familiaridad en el público, entusiasmo en cada coro y aquí ocurrió uno de esos momentos que difícilmente pasan desapercibidos: los mismísimos VIOLATOR observaban desde un costado, atónitos ante las pasiones que ACERO LETAL despertaba en el público. En sus rostros se podía ver una mezcla de agradecimiento —por recibir el escenario ya encendido y al público con los ánimos por las nubes— y genuino asombro ante lo que estaba ocurriendo frente a ellos. Para una banda que venía desde Brasil a iniciar su gira latinoamericana, no debió ser una mala carta de presentación encontrarse con semejante respuesta antes siquiera de pisar el escenario.
Y mientras ACERO LETAL cerraba su presentación, el escenario quedaba finalmente preparado para lo que todos habían venido a ver. Tres bandas nacionales habían hecho su parte. Habíamos rebanado, nos habíamos puesto inseguros y hasta habíamos sacado el acero. Ahora solo faltaba que desde Brasil llegara el verdadero VIOLATOR.
VIOLATOR
20:40 en punto. Desde el centro de Brasil, Brasília, VIOLATOR finalmente tomó el escenario para presentar en Chile su más reciente trabajo, Unholy Retribution (2025). A esas alturas, las tres bandas nacionales ya habían hecho lo suyo y el público estaba más que preparado. Solo faltaba cumplir la promesa que se había construido desde que se abrieron las puertas del Club Blondie: desatar un caos violento de Thrash Metal en cada rincón posible.
Y para comenzar no pudieron elegir mejor carta que Ordered To Thrash. Una canción cuya letra prácticamente se resume en una sola palabra: “Thrash”. No hacía falta mucho más. Desde los primeros segundos, el escenario se convirtió en el punto de partida de una tormenta que rápidamente se extendió por todo el recinto. El mosh se multiplicó, los cuerpos comenzaron a cruzarse frente al escenario y la velocidad de VIOLATOR terminó de encender una jornada que ya venía explosiva.
Pero detrás de esa brutalidad musical había algo mucho más profundo. El show estuvo atravesado por un fuerte sentido de fraternidad dentro de la escena metalera latinoamericana, entendiendo el concierto no solamente como un encuentro entre una banda brasileña y un público chileno, sino como una reunión entre países que comparten buena parte de sus problemas, sus injusticias y, también, su manera de enfrentarlas.
El mensaje de VIOLATOR fue directo y sin concesiones: mantenerse unidos y levantar la voz frente a las injusticias que afectan a nuestros pueblos, particularmente aquellas relacionadas con la indolencia y las decisiones de una clase política que demasiadas veces parece vivir de espaldas a quienes dice representar. No hubo necesidad de demasiados discursos para entenderlo. Bastaba con escuchar las letras y el discurso de Pedro “Poney Ret” Arcanjo (bajo/voz) en cada interludio.
Ese es el mensaje de VIOLATOR: convertir la rabia en música y la música en una respuesta. Utilizar la velocidad, la agresividad y la crudeza del Thrash Metal como vehículo para hablar de aquello que incomoda, de aquello que duele y de aquello que no debería ser ignorado. Y todo eso, por supuesto, sin sacrificar ni un solo gramo de brutalidad musical.
Si las bandas nacionales habían conseguido mantener al público en movimiento durante toda la tarde, VIOLATOR directamente llevó la situación a otro nivel. Los mosh se transformaron en remolinos de gente, envalentonando a los asistentes todavía más, y los stage dives comenzaron uno tras otro, con cuerpos volando desde el frente del escenario.
La química entre VIOLATOR y el público chileno fue inmediata. La acogida en el underground nacional por la banda ha estado desde el inicio de su carrera. Diecinueve años han pasado desde aquel debut en 2007 y la fraternidad sigue intacta, y quizás ahí estuvo la magia de toda la jornada: Thrash, caos, velocidad y fraternidad.
Desde Brasília hasta Santiago, VIOLATOR no vino simplemente a presentar su último disco. Vino a recordarnos que el Thrash Metal latinoamericano sigue vivo, furioso y, sobre todo, unido.
Y después de semejante descarga, solo quedaba salir nuevamente a la lluvia. Porque Santiago podía estar empapado, pero dentro del Club Blondie ya se había desatado una tormenta bastante más poderosa.
Setlist
- Ordered To Thrash
- Hang The Merchants Of Illusion
- Endless Tyrannies
- Cult Of Death
- Futurephobia
- Respect Existence Or Expect Resistance
- Toxic Death
- Persecution Personality
- The Evil Order
- False Messiah
- Destined To Die
- Atomic Nightmare
Review por Nicholas Wuthrich
Fotografías por Eduardo Sandoval
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