Live Reviews
NUCLEAR en Bar de René: Thrash, Sudor y Metal Chileno
El sábado 9 de mayo, el aire en la calle Santa Isabel se sentía más denso de lo habitual. No era solo el frío del otoño santiaguino, sino la vibración eléctrica de una bestia de la urbe que comenzaba a celebrar sus treinta años de existencia.
El Bar de René, ese búnker de parroquianos y música, dio el puntapié inicial de las celebraciones de su aniversario con una jornada que no se sintió como una fiesta, sino como un manifiesto de resistencia grabado a fuego y distorsión. Con las entradas agotadas, el recinto se convirtió en un santuario sofocante donde la distancia entre el músico y el espectador desapareció bajo una capa de sudor, cerveza y decibeles.
En un rincón del local, en el escenario acústico, la introspección tomó forma de madera y cuerdas. LA CARPA DEL DIABLO, el proyecto habitado por exintegrantes de WEICHAFE, tejió una atmósfera cargada de matices y viajes espirituales. Era el contrapunto necesario, un refugio de profundidad acústica que servía de preludio al caos que se gestaba a pocos metros. Allí, la música no golpeaba, sino que envolvía, recordando que el rock también sabe de silencios y sombras antes de desatar la tormenta.
Pero la calma era solo una ilusión. En el escenario eléctrico, las cosas estaban listas para arrasar con todo como una tormenta de metal en estado puro. DEFRAGMENT se encargó de demoler cualquier rastro de paz. La banda, que hoy es un acto destacado en la renovación del metal nacional, desplegó una artillería de Death Metal y Grindcore con una precisión quirúrgica.
Su sonido es una colisión entre la agresividad moderna y la brutalidad técnica; al repasar su EP Made Of Chaos, dejaron en claro que son la nueva sangre que oxigena la escena.
Su set fue una masa sonora que aplastó a la audiencia, una demostración de poderío de quienes no vienen a pedir permiso, sino a reclamar su lugar en la historia contemporánea del ruido chileno.
Cuando el calor en el hervidero del bar ya parecía insoportable, NUCLEAR tomó posiciones. Para ellos, esta noche tenía un sabor a deuda saldada y a victoria anticipada. Tras un show cancelado el año pasado en el mismo recinto por temas de salud de su bajista Roberto Barría, la banda regresó para reclamar su trono con un set de quince canciones que recorrió dos décadas de thrash visceral.
El repertorio, con un énfasis brutal en Formula For Anarchy, transformó el suelo del bar en un mosh pit descontrolado. El quinteto repasó en 15 canciones su discografía y transitó entre la velocidad desatada de Offender, la pausa oscura de Murder Of Crows o la incendiaria diatriba de Apátrida.
Cada riff era un estallido, cada grito de la audiencia una declaración de lealtad hacia una agrupación que ha llevado el nombre de Chile a diferentes escenarios alrededor del mundo y que hoy se prepara para un nuevo álbum y el hito de ser acto soporte para IRON MAIDEN en el Estadio Nacional durante dos shows seguidos.
Aquella noche, NUCLEAR no solo celebró tres décadas de un bar amigo, sino que se plantó en el escenario con una intensidad tal que el pequeño recinto fue testigo de una energía que pronto escalará a decenas de miles de gargantas.
DEFRAGMENT fue un bloque de concreto y fierro que cayó encima de los asistentes. NUCLEAR, una fogata encendida de velocidad y agresividad. Una noche donde el metal rugió en el recinto capitalino.
Al final, cuando el último acople se extinguió, quedó la certeza de que el metal chileno no sobrevive por inercia, sino por hambre. Entre la furia moderna de DEFRAGMENT y el legado inquebrantable de NUCLEAR, el Bar de René escribió una página más en su bitácora de música y resistencia, confirmando que, después de treinta años, son uno de los escenarios más importantes para la música independiente de Chile.
Fotografías por Cubo Cubillos
Review por Sergio González
¡SOMOS METAL! PowerOfMetal.cl 🤘