Live Reviews
MARDUK en Chile: La Legion Del Odio Surge
La noche del jueves 30 de octubre de 2025 aconteció, una vez más en el panorama del metal extremo, un ritual de celebración a la oscuridad; y es que, sobre las tablas del TEATRO CARIOLA, se congregó una legión dispuesta a rendir tributo a 35 años de ferocidad y carnicería de MARDUK. La cita no era ordinaria: la venerada formación sueca aterrizó por sexta vez en Santiago, acompañada en esta oportunidad por dos de las más agresivas bandas de la zona norte nacional, PROFANATOR y UNDERTAKER OF THE DAMNED, para abrir una velada bautizada tanto en blasfemia como en violencia metalera.
Entre estandartes negros, riffs inclementes y un público que rugía cada palabra, MARDUK ofreció no solo un repaso por su legado, sino un manifiesto de vigencia. En un país que siempre ha sabido recibirlos con pasión, sin dar chance a polémicas o censuras, esta presentación no fue la excepción.
PROFANATOR
Los encargados de abrir el ritual fueron los copiapinos PROFANATOR, formados en 2009, quienes desplegaron su arrolladora propuesta de Black/Thrash Metal con una contundencia que inmediatamente prendió la mecha de la noche. Para sorpresa de muchos —y recompensa de los fieles que llegaron temprano—, la banda subió al escenario a las 19:20 horas, iniciando con precisión el ataque que daría forma al comienzo del concierto.
Desde los primeros compases, PROFANATOR dejó claro que no estaban ahí solo para calentar motores: su energía, presencia y ejecución impecable transformaron el inicio del show en una auténtica descarga de agresión. Los riffs filosos, el doble bombo implacable y una actitud desafiante mantuvieron la atención del público desde el primer segundo, recordando por qué habían sido elegidos para abrir esta importante fecha.
En 40 minutos de sólida presentación —un tiempo soñado para muchas bandas nacionales—, PROFANATOR hizo valer cada kilómetro recorrido desde el lejano Copiapó. Lejos de mostrarse intimidados por el escenario o el peso del cartel, la banda se plantó con actitud y dominio absoluto, entregando un set compacto, “al hueso”, que evidenció el profesionalismo y convicción de los músicos y como banda.
Cada canción, ejecutada con una mezcla de crudeza y técnica de primer nivel, fue una declaración de principios: que el norte también forja acero y que el Black/Thrash de PROFANATOR no conoce de distancias cuando se trata de destruir sobre un escenario.
UNDERTAKER OF THE DAMNED
A las 20:20 horas en punto, y manteniendo la precisión del cronograma, llegó el turno de UNDERTAKER OF THE DAMNED, otra fuerza proveniente del norte —de La Serena, para ser más precisos—, con una extensa trayectoria y un nombre ya consolidado dentro de la escena extrema nacional. Con más de dos décadas de existencia y una carrera forjada entre el Black y el Death Metal, los copiapinos demostraron que la experiencia no solo se nota en el sonido, sino también en la presencia escénica y el manejo del público.
Su vocalista, Hell JF Screams (Juan Francisco Jeldrez), imponente en actitud y entrega, supo guiar la atmósfera con autoridad y carisma, logrando que la audiencia respondiera en cada pausa, en cada golpe de blast beat. Las luces tenues y el humo denso reforzaron el ambiente de su presentación, que por momentos se sintió más como una invocación que como un simple concierto de apertura.
Durante 40 minutos de presentación impecable, UNDERTAKER OF THE DAMNED desplegó toda su experiencia en un show demoledor, cargado de oscuridad, técnica y presencia. Su mezcla de Black y Death Metal se sintió densa y amenazante, pero ejecutada con una precisión quirúrgica que solo los años de camino pueden otorgar. Cada tema fue recibido con entusiasmo por un público que reconocía la trayectoria y el peso escénico de los serenenses.
Al finalizar, la banda se despidió regalando merch entre los asistentes, un gesto que generó sonrisas —escasas en un concierto de Black Metal— en los más entusiastas y que cerró su participación con el mismo espíritu que los ha caracterizado desde sus inicios: cercanía, humildad y un respeto absoluto por el público. Fue un recordatorio de que, en regiones, también se fraguan leyendas a sangre y fuego en la escena extrema nacional, y que UNDERTAKER OF THE DAMNED continúa siendo una fuerza tan letal como su nombre lo promete.
MARDUK
A las 21:30 horas en punto, el reloj marcó el inicio del asalto final. La puntualidad fue digna de un operativo militar: la logística y producción funcionaron con una precisión quirúrgica, coordinando sin fisuras la participación de las tres bandas y el desarrollo completo de la jornada. Y así, con el escenario cubierto por una neblina espesa y las luces teñidas de azul, MARDUK tomó posesión del TEATRO CARIOLA para celebrar sus 35 años de blasfemia y posturas inquebrantables.
El set —de una hora y veinte minutos— fue una descarga implacable de furia y técnica, centrada en uno de los discos más emblemáticos y reverenciados de su carrera: Panzer Division Marduk (1999). No hubo introducciones innecesarias ni preámbulos: la guerra comenzó de inmediato. “¡Panzer Division!…” exclamó Mortuus con su tono cavernoso, repitiendo tres veces el nombre del álbum como si de una invocación se tratara, y, a cada grito, la multitud respondió al unísono con un rugido ensordecedor: “…¡Marduk!”, para completar la frase y dar rienda suelta a blastbeat y caos disonante.
Desde ese instante, el público se entregó a una experiencia abrasadora: una sucesión de blastbeats, guitarras disonantes y atmósferas bélicas que recordaron por qué los suecos son una institución dentro del Black Metal mundial. La banda, compacta y precisa, no dejó espacio para el respiro; cada tema fue ejecutado con la intensidad de un blitzkrieg.
Mortuus, con su imponente presencia escénica, dominó el espacio como un predicador del abismo, mientras Morgan y compañía desplegaban una muralla inquebrantable, tal como el tanque en la portada de su disco. La comunión con el público fue inmediata: un mar de cuerpos en movimiento, cabezas agitándose al ritmo del caos y una energía que se extendía como fuego entre las filas.
El repaso íntegro de Panzer Division Marduk y clásicos como Wolves, Shovel Beats Sceptre o The Blond Beast fueron tanto un homenaje como una declaración: 35 años después —desde aquel ya distante 1990—, MARDUK sigue sonando tan devastador, tan implacable y necesario para el panorama extremo mundial como en sus primeros días. Una celebración sin rendiciones, donde la disciplina militar del sonido se mezcló con la euforia colectiva del público chileno: ferviente y siempre dispuesto a comulgar con la maquinaria del metal más extremo.
Setlist
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Panzer Division Marduk
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Baptism by Fire
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Christraping Black Metal
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Scorched Earth
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Beast of Prey
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Blooddawn
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502
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Fistfucking God’s Planet
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Those of the Unlight
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With Satan and Victorious Weapons
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Shovel Beats Sceptre
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Slay the Nazarene
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The Black…
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The Blond Beast
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Wolves
Review por Nicholas Wüthrich
Fotografías por Rubén Garate
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