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CORROSION OF CONFORMITY en Chile: Pioneros Por Naturaleza

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Ser el primero nunca es un gesto cómodo. Implica riesgo, incomprensión y, muchas veces, ir a contracorriente. Más aún cuando la innovación está enfocada en fundir de manera orgánica dos o más vertientes consolidadas y completamente distintas entre sí. Un cruce que, en principio, puede sentirse áspero o imperfecto, pero que da paso a un sonido nuevo, con identidad propia, imposible de encasillar y destinado a marcar una época. Es por eso que la última visita de CORROSION OF CONFORMITY a nuestro país cobra importancia. Anoche fuimos testigos de una agrupación que entendió desde sus inicios la importancia de cruzar una línea que pocos se atrevían a tocar.

CORROSION OF CONFORMITY ocupa un lugar clave en la historia del metal por haber sido una de las primeras bandas en fundir de manera exitosa el hardcore punk con el heavy metal, mucho antes de que etiquetas como sludge, stoner metal o crossover se consolidaran. En los años 80, cuando las escenas tendían a compartimentarse, CORROSION OF CONFORMITY rompió esas barreras con una propuesta agresiva, sucia y directa, heredera del espíritu punk pero con el peso, la densidad y la oscuridad del metal. Lo que comenzó como un acto de ruptura terminó convirtiéndose en un referente fundacional, una brújula para generaciones que encontrarían en esa mezcla la libertad de crear sin pedir permiso. El show de anoche fue la reafirmación de un legado, la constatación de que aquellos que se atreven a abrir caminos terminan escribiendo la historia.

Junto a bandas como EYEHATEGOD, CROWBAR y DOWN, CORROSION OF CONFORMITY es considerada una piedra angular del sludge metal. Su sonido lento, estridente y abrasivo, caracterizado por riffs densos, afinaciones graves y una sensación casi pantanosa, ayudó a definir una estética sonora que se alejaba del virtuosismo para privilegiar las texturas y la pesadez emocional. Además, COC fue clave en darle identidad al llamado southern metal: un metal con raíces blues, actitud callejera y una crudeza muy distinta a la del thrash o el death metal de la época, cuyo impacto es rastreable en bandas de stoner, sludge, groove y metal alternativo. Grupos como DOWN, MASTODON, HIGH ON FIRE, BARONESS, CLUTCH e incluso proyectos más cercanos al metal mainstream han reconocido la influencia de su sonido y actitud.

Anoche, la icónica banda estadounidense ofreció un espectáculo electrizante, una celebración de más de cuatro décadas de historia, innovación y resistencia dentro del metal. En su paso por Sala Metrónomo, la banda reafirmó su vigencia, su capacidad para transmitir su energía y su conexión con el público chileno. Con una propuesta simple y sobria, pero a la vez poderosa, los americanos hicieron vibrar a todos los fanáticos que repletaron el recinto santiaguino.

Con una demora considerable, a las 21:25 horas, da inicio al show, que se construye con un preámbulo instrumental en off para que, uno a uno, los integrantes de CORROSION OF CONFORMITY se presenten en el escenario. El primero de ellos BOBBY LANDGRAF, que, con un inspiradísimo solo de bajo, da paso a Paranoid Opioid de In The Arms Of God (2005); nos golpea con una estructura directa que hace estallar Sala Metrónomo. Con PEPPER KEENAN y compañía plantados y en completa posesión del escenario, suena la cadenciosa y oscura Seven Days de Deliverance (1994), que, con riffs densos y repetitivos, profundiza en un clima introspectivo en torno a un relato de desgaste psicológico, la rutina y la sensación de estar atrapado en ciclos que se repiten sin salida.

Del mismo álbum que su antecesora continúa Broken Man, con un riff principal denso y aplastante que enfatiza el peso emocional de la pieza, que retrata a un individuo fragmentado, marcado por errores y derrotas. Es un retrato humano, sin heroísmo, que conecta con el costado más vulnerable de la banda. Con profunda influencia “sabatera”, Wiseblood, canción homónima de su disco de 1996, se convierte en uno de los pilares de la presentación. Musicalmente, encarna lo mejor de sus influencias para transformarlo en el ejemplo perfecto de metal sureño en su máxima expresión. Del mismo álbum, Born Again For The Last Time continúa con la esencia más sureña de la agrupación.

Profundamente pasional en su inicio, Stonebreaker de In The Arms Of God (2005) abre paso a un poderoso groove que define esta pieza. Con una simple, pero poderosa voz, KEENAN es pura resistencia: un llamado a seguir adelante pese al desgaste.

Uno de los momentos más dinámicos del set llega de la mano de Who’s Got The Fire de America’s Volume Dealer (2000), con un espíritu cercano al hard rock, sin perder densidad. Nos plantea una pregunta abierta sobre quién conserva la chispa, la convicción y la energía para resistir en un mundo desgastado. Seguimos con My Grain de Deliverance (1994), que, con su festivo riff, finalmente seduce a la audiencia, que se entrega al moshpit, a pesar del sofocante calor de la sala. Shake Like You, también de Deliverance, más directa, accesible y rítmica, aporta un aire casi hipnótico al set. It Is That Way de In The Arms Of God (2005), musicalmente sombría, viene acompañada de una letra que asume la dureza de la realidad sin adornos ni falsas esperanzas. Es CORROSION OF CONFORMITY en su faceta más honesta y terrenal.

Personalmente, una de mis favoritas: King Of The Rotten de Wiseblood (1996), una crítica frontal, al ritmo de un riff áspero, festivo y dominante. Sus letras apuntan directamente a la corrupción, el abuso de poder y la decadencia moral. Algo de lo nuevo, un adelanto del próximo álbum: Gimme Some More, un verdadero golpe de energía que indica que la agrupación se encuentra plenamente vigente y con una veta creativa en excelente forma. Le sigue otro golpe certero con la fuerza de Vote With A Bullet de Blind (1991), una denuncia directa contra la violencia institucional y la manipulación política. Giro absoluto con Mad World, rebelde y frenética, con auténtica actitud hardcore.

En la recta final, Albatross de Deliverance (1994), himno indiscutido. Composición melódicamente perfecta, sin perder contundencia. Uno de los puntos de mayor conexión emocional con el público nacional. El cierre ideal llega con Clean My Wounds que, al igual que la anterior, combina melancolía y fuerza de una manera magistral. Pero esta vez, como despedida, nos entregan una versión extendida para despedir la presentación y, así, despedir uno a uno a los integrantes de CORROSION OF CONFORMITY.

Gran selección de clásicos la entregada por los veteranos, que expone la evolución de CORROSION OF CONFORMITY, que abarca desde la furia punk, pasando por el sludge más primitivo, hasta un metal maduro, reflexivo y profundo. Lo anterior revela la importancia que tiene para la escena metalera, porque fueron ellos los que abrieron caminos, legitimaron cruces estilísticos y defendieron una visión del metal como expresión libre. No son solo una banda influyente, son un punto de referencia histórico, una prueba de que el metal puede mutar, resistir y seguir siendo relevante sin perder su esencia.

Setlist:

  1. Intro / Paranoid Opioid

  2. Seven Days

  3. Broken Man

  4. Wiseblood

  5. Born Again For The Last Time

  6. Stonebreaker

  7. Who’s Got The Fire

  8. My Grain

  9. Shake Like You

  10. It Is That Way

  11. King Of The Rotten

  12. Gimme Some More

  13. Vote With A Bullet

  14. Mad World

  15. Albatross

  16. Clean My Wounds

Review por Luis Palma
Fotografías por Sebastián Jimenez

¡SOMOS METAL! PowerOfMetal.cl 🤘

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