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ANGRA en Chile: La llama no se apaga

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Dos ingredientes muy importantes tenía esta visita de ANGRA a nuestro país. El primero era que la banda iba a revisitar íntegramente en vivo uno de los mejores trabajos de su discografía, el Temple of Shadows, del año 2004, un imprescindible no sólo de la carrera de los brasileños, sino que de la historia del power metal. A poco andar en la promoción del show, nos enteramos de que este concierto y esta gira serían la última previa a un parón indefinido que tendrá la banda, del que no sabemos las razones, la duración, ni sus consecuencias, pero que, a la luz de lo vivido el pasado domingo, algo se puede vislumbrar.

Quizás eso fue lo que atrajo a mucha gente al Teletón, que, a la hora a la que llegamos, tenía una larga fila, producto de un leve retraso en la apertura de puertas. Al entrar, la primera sorpresa: sillas dispuestas en todo el teatro, incluida la cancha, en una discutible decisión que tengo por seguro no fue de la productora, que es conocida ya en el circuito de los shows de metal y que evidentemente debe entender que más que comodidad, se iban a transformar en un “cacho”.

Con 15 minutos de retraso y con un Teletón a tope, se apagan las luces y comienza una tribal intro, que, pegada a Faithless Sanctuary de su excelente Cycles of Pain, del año pasado, dan inicio a un show que iba a quedar en la retina y en el recuerdo de las cerca de mil personas que dijeron presente en el teatro. Demás está decir que la “comodidad” de las sillas duró literal cinco segundos, todos se pusieron de pie y empezaron a disfrutar al son de uno de los temas de veta más progresiva de su último disco. Me pareció súper acertado el inicio, pues si bien pudieron irse a la segura con Ride into the Storm, quisieron apostar a un tema más prog, tomando en cuenta que iban a basar su repertorio en un disco que lleva el power metal más europeo —con los tintes brasileños propios de la música de ANGRA—, a un nivel superior.

Y desde el primer momento pudimos apreciar un sonido perfecto, todo se escuchaba con mucha claridad, a pesar de que Fabio se sentía un poco incómodo con su monitoreo. Pero eso no melló en lo absoluto la que yo creo que es la mejor presentación del brasileño en cuanto a voz con ANGRA en Chile. Le dio a los temas antiguos su impronta y sonaron muy bien, como la fenomenal Acid Rain, que fue la siguiente en caer y que la gente la recibió tal y como es: un clásico de toda la discografía de ANGRA.

Tides of Change I y II, también presentadas por Lione, (quizás esto es lo único que me “molestó” del show y la performance de Fabio, particularmente soy más partidario de que las bandas peguen temas, haciendo un show más fluido, pero ANGRA y Fabio en particular presentó prácticamente todos los temas) ofició como final de la primera parte del show, una especie de aperitivo para lo que venía, para lo que estábamos todos esperando.

Porque claro, escuchar los primeros acordes de Deus Le Volt! retrotrae hasta 20 años atrás, cuando todo era bastante más distinto, cuando los discos nos acompañaban por meses en nuestros dispositivos, de manera física, cuando la música no era tan desechable y uno escuchaba cada disco que lo marcaba hasta que el CD o el cassette no daba más. Y si esa intro se entronca con la brutal Spread Your Fire, las pocas sillas que ya eran una molestia más que un apoyo terminaron de caer y todos los que ahí estábamos se entregaron por completo a la historia del Shadow Hunter, ese guerrero templario que en pleno siglo XI es capaz de desafiar el dogmatismo de la Iglesia Católica.

Y es acá donde vemos a una banda que musicalmente funciona afiatadísima, con un Bruno Valverde que destila talento en la batería. Creo que ANGRA en toda su historia ha contado con músicos de excepción, y especialmente con bateristas excepcionales. Con un Marcelo Barbosa, con esa imponente impronta, ha sabido suplir de manera súper competente el vacío que dejó Kiko Loureiro con su partida. Es un gran guitarrista y se entiende muy bien con Rafa. Y qué hablar de un Felipe Andreoli deslumbrante y siempre con una actitud de disfrutar a concho cada nota que sale de su instrumento.

Pero quiero detenerme en dos puntos que para mí se vieron muy importantes en vivo. El primero de ellos es Rafael Bittencourt. Es realmente sobrecogedor verlo tocar, verlo sentir cada nota, sentir que es parte de él, parte de su legado, parte de sus entrañas, y cuando le toca tomar el micrófono de manera protagonista, tanto en No Pain for the Dead, donde toma la piel de Sabine Edelsbacher de EDENBRIDGE (incluso haciendo el gesto de sacarse su sombrero para personificar), como en Late Redemption, en donde se pone en los zapatos del gigantesco Milton Nascimento para cantar las partes en portugués. La historia retratada en el disco es de Rafael, y así la siente y la vive el guitarrista brasileño.

Y por otra parte tenemos la performance de Fabio Lione. Personalmente encuentro que el italiano es top, uno de los mejores cantantes de la historia de este estilo, un relata-historias perfecto y que le dio a ANGRA un oxígeno súper necesario después de la partida de Edú Falaschi, y que como dije hace un rato, tuvo una performance descomunal, para mí, la mejor en ANGRA en Chile. Pero, si bien tuvo además una comunicación con el público tremenda, como siempre —es un cantante con un tremendo recorrido, si hasta a una chica de la audiencia le hizo presentar un tema—, el punto está en la comunicación escénica con la banda. Personalmente, sentí una distancia entre los miembros de la banda y Fabio, particularmente con Rafa, con el que recién en el último tema hubo un atisbo de “complicidad” entre ambos, pero en la mayoría del concierto Lione se veía separado de una banda que musicalmente funciona como reloj.

Volviendo al show, me parece inoficioso ir tema por tema respecto del Temple of Shadows, porque cada uno tiene su favorito o bien cada uno particularmente sintió que en vivo alguno de los temas le llegó más. Como dije, personalmente, si bien disfruté y canté los temas más rápidos, fueron los temas más pausados, como la propia The Shadow Hunter, con ese hermoso inicio acústico de Rafael, la hermosa No Pain for the Dead y la final Late Redemption las que más me marcaron en un show perfecto.

Lo que vino después fue un regalo, un dulce. Una hermosa Rebirth, que marca el inicio de lo que fue la nueva era sin Matos, sonó perfecta. Y qué decir de Carry On, ese himno que ya es parte del acervo de cada uno de nosotros, está en un lugar privilegiado de nuestra banda sonora, siempre recordando a André al infinito, para finalizar con Nova Era, en esa mezcla (la única) entre dos temas, que ya se hizo clásica desde la era Falaschi.

No conocemos las razones, pero al parecer esta pausa es necesaria, para respirar, tomar decisiones y volver con la fuerza de siempre. Si es el final —que esperamos que no—, fue en todo lo alto. Si van a regresar, acá los estaremos esperando, como corresponde. Con los brazos abiertos… y de pie.

Review: Jaime Contreras
Fotografías: Francisco Perez

1 Comments

  1. Benjamin

    1 de abril de 2025 at 20:46

    Excelente concierto que se mandó Angra. Fue un sueño cumplido escuchar por completo y en vivo este épico álbum.
    Lo que si encontré un poco bajo fue la voz de Lione, podrá ser por la ubicación que estuve (costado izquierdo hacia el medio del teatro), pero da igual… me canté todos los temas.
    Lo feo: SILLAS! No sé quién fue el genio de colocar sillas en un concierto Metal.

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