Entrevistas
Hablamos con DRAGONFLY: “En Chile fundaron un club de fans la misma noche de nuestro primer concierto”
Doce años después de su primera presentación en nuestro país, DRAGONFLY finalmente prepara su regreso a Chile. Conversamos con el vocalista Pablo Solano y el bajista Juanba Nadal sobre aquella recordada visita de 2014, los problemas que enfrentaron sobre el escenario, la evolución de la banda y su nuevo EP Laberinto. También hablamos de su particular homenaje a Nino Bravo, el trabajo junto al productor Simone Mularoni y la situación actual del Heavy Metal español, donde ambos reconocen una renovada actividad, aunque también ciertas dificultades para conectar con nuevas generaciones.
Doce años pueden parecer una eternidad, especialmente para una banda que mantiene una relación tan cercana con sus seguidores latinoamericanos. En el caso de DRAGONFLY, la espera para regresar a Chile ha sido particularmente larga, considerando que su primera presentación, realizada en septiembre de 2014 durante el Armada Española Open Fest, dejó recuerdos difíciles de olvidar.
Aquel encuentro, compartiendo cartel con MÄGO DE OZ y MEDINA AZAHARA, no estuvo exento de dificultades. Sin embargo, para Pablo Solano y Juanba Nadal, vocalista y bajista respectivamente, la respuesta del público chileno terminó convirtiendo una experiencia complicada en uno de los recuerdos más especiales de su carrera.
“Nuestra primera visita a Chile fue espectacular. Tuvimos un recibimiento tremendamente acogedor y, de hecho, nos fundaron un club de fans la misma noche del concierto”, recuerdan durante nuestra conversación.
Ahora, doce años después, DRAGONFLY regresará el próximo 11 de noviembre a Sala RBX de Santiago, acompañada por los nacionales POLIMETRO y FORZAKEN. Una oportunidad para reencontrarse con sus seguidores, pero también para presentar una banda que ha continuado evolucionando y que acaba de publicar Laberinto, un trabajo que plantea una nueva manera de afrontar su futuro discográfico.
CHILE 2014: UN GRAN PÚBLICO Y UNA EXPERIENCIA COMPLICADA
Si algo recuerdan especialmente los integrantes de DRAGONFLY de aquella primera visita, es la hospitalidad. Durante aproximadamente ocho días tuvieron la oportunidad de conocer Santiago, compartir con sus seguidores y descubrir una cercanía que, según explican, no siempre se encuentra durante las giras internacionales.
Sin embargo, el concierto propiamente tal estuvo lejos de desarrollarse en condiciones ideales. Los problemas técnicos y organizativos terminaron afectando a las agrupaciones participantes, incluyendo situaciones relacionadas con equipamiento, infraestructura y compromisos económicos que, según recuerda la banda, no se cumplieron de la manera esperada.
“Nuestra experiencia pasada en Chile fue muy buena por el lado de los fans y del recibimiento, pero por otro lado tanto MÄGO DE OZ, MEDINA AZAHARA como nosotros tuvimos muchísimos problemas con la promotora que organizó aquel evento”, explican.
Aquellas dificultades terminaron contrastando fuertemente con la respuesta del público, que acompañó a DRAGONFLY incluso cuando las condiciones no eran las mejores.
Por eso, esta segunda visita representa una oportunidad especialmente importante. No solamente porque ha pasado mucho tiempo, sino porque ahora podrán ofrecer un concierto propio, con un repertorio considerablemente más amplio y sin las limitaciones de tiempo habituales de un festival.
“Vamos a tener la oportunidad de presentar un setlist mucho más amplio, además de los temas nuevos que acabamos de lanzar en Laberinto.”
La prolongada ausencia tampoco fue completamente voluntaria. De hecho, existieron intentos anteriores de regresar, incluyendo una visita anunciada para 2016 que finalmente no pudo concretarse. Juanba explica que organizar una gira latinoamericana significa enfrentar una combinación de calendarios, disponibilidad de promotores y factores económicos. A esto se suma una realidad que muchas veces el público desconoce: los integrantes de DRAGONFLY deben compatibilizar sus compromisos musicales con sus respectivos trabajos.
“Nosotros iríamos encantados todos los años, pero al final son muchos factores. Las fechas tienen que cuadrar y, desafortunadamente, no vivimos de la música. También estamos limitados por nuestros horarios laborales.”
MÁS DE DOS DÉCADAS DE HISTORIA Y UNA AMISTAD QUE COMENZÓ ANTES DE DRAGONFLY
Aunque sus orígenes están vinculados con Argentina, DRAGONFLY terminó desarrollando su trayectoria principalmente desde España. La idea inicial nació de sus integrantes argentinos, quienes posteriormente viajaron a Europa para buscar músicos y consolidar el proyecto.
Con el paso del tiempo, algunos regresaron a Argentina y la agrupación continuó su camino con una formación renovada. Sin embargo, existe una relación personal que ayuda a explicar buena parte de su continuidad.
Juanba Nadal y Pablo Solano comenzaron a tocar juntos en 1999, varios años antes de consolidar la historia que hoy conocemos.
“Pablo y yo llevamos tocando juntos desde antes de DRAGONFLY. Desde el año 99. Son 27 años tocando juntos. Imagínate.”
Esa relación también se extiende a Isauro Aljaro, tecladista histórico que continúa vinculado al grupo, aunque actualmente no pueda participar de sus presentaciones en directo.
Para ambos músicos, la evolución de DRAGONFLY ha ocurrido paralelamente a sus propias vidas. Los cambios personales, las experiencias acumuladas y las nuevas perspectivas musicales terminan reflejándose inevitablemente en sus composiciones.
Y precisamente ese crecimiento es uno de los elementos que permite comprender el camino elegido para su más reciente lanzamiento.
LABERINTO: ¿POR QUÉ PUBLICAR CINCO CANCIONES EN VEZ DE UN ÁLBUM COMPLETO?
Publicado el pasado 2 de octubre a través de Art Gates Records, Laberinto representa una decisión bastante particular dentro de la discografía de DRAGONFLY.
Después de años trabajando principalmente con álbumes completos, esta vez optaron por un EP de cinco canciones.
La explicación tiene mucho que ver con los cambios que ha experimentado la industria musical y, especialmente, con la manera en que el público consume música actualmente.
“Tenemos un mercado inundado de plataformas y medios de distribución. Los tiempos han cambiado y la demanda de atención del público es distinta. Tenemos menos tiempo disponible para disfrutar plenamente de todo el material nuevo que aparece”, reflexiona Pablo Solano.
Para el vocalista, publicar un álbum tradicional de diez o doce canciones implica actualmente un riesgo: que buena parte del material termine pasando desapercibido.
“Si lanzas un disco de diez o doce canciones, lamentablemente hoy la mayoría de la gente escucha los tres o cuatro singles y el resto de los temas quedan un poco en el olvido.”
La decisión de publicar un EP no responde, por lo tanto, a una falta de material. De hecho, durante nuestra conversación confirman que existen numerosas ideas y canciones esperando su oportunidad.
La intención es dedicar mayor atención a cada composición, trabajar sus arreglos cuidadosamente y permitir que todas las canciones reciban el esfuerzo promocional que merecen.
“Pensamos que, si conseguimos sacar cada año o año y medio un EP con cuatro o cinco temas nuevos, tendremos una recurrencia de novedades que el seguidor de DRAGONFLY podrá disfrutar mucho más.”
Una estrategia que podría permitirles mantener una actividad discográfica más frecuente sin renunciar al nivel de producción que consideran fundamental.
DE LA TRAGEDIA DE VALENCIA A NINO BRAVO
Otra de las características de Laberinto es su diversidad temática y musical. El EP aborda conflictos personales, experiencias vinculadas con acontecimientos recientes y también recupera una canción que ocupa un lugar fundamental dentro de la música popular española.
Renacer, por ejemplo, está dedicada a las víctimas de la DANA que afectó gravemente a Valencia, mientras que la canción homónima se mueve alrededor de los conflictos personales. Sin embargo, uno de los elementos que más llama la atención es la inclusión de Un beso y una flor, el clásico popularizado por Nino Bravo.
Y aunque pudiera parecer una decisión reciente, Pablo revela que la idea llevaba prácticamente toda la vida de la banda dando vueltas.
“Esto es una idea que tenemos desde los inicios de la banda. Nuestro batería fundador, el Vikingo, hacía bromas por la cierta similitud de mi tipo de voz con ese tipo de voces valencianas, como la de Nino Bravo.”
Lo que comenzó como una broma terminó convirtiéndose lentamente en una posibilidad real. El timbre vocal, las raíces valencianas y la importancia cultural de Nino Bravo hacían que el homenaje tuviera un sentido especialmente personal.
La conmemoración del 80.º aniversario del nacimiento del cantante terminó entregándoles el contexto adecuado.
“Pensamos que era un buen momento y que este formato nos daba el espacio para dedicarle a ese tema el trabajo que requería, para hacerlo con solvencia y con respeto a la obra original.”
La canción, además, posee una relación particularmente fuerte con Latinoamérica, donde ha sido reinterpretada innumerables veces y continúa formando parte de la memoria musical de distintas generaciones.
Pero, más allá de la diversidad del EP, ambos destacan una característica fundamental dentro de DRAGONFLY: las composiciones pueden provenir de diferentes integrantes sin que aquello termine fragmentando su identidad.
“Tenemos la suerte de que todos somos una piña. No hay choques de egos y existe mucho respeto. Hay temas míos, de Pablo, de Víctor y composiciones de Isauro, pero lo que intentamos es mejorar cada idea entre todos.”
Para Juanba, el resultado demuestra que una banda puede funcionar de manera colectiva sin perder personalidad.
“Cada tema, pese a estar compuesto por una persona diferente, sigue sonando a DRAGONFLY. Eso es muy importante y muy difícil de conseguir.”
SIMONE MULARONI: EL PRODUCTOR QUE YA SABE CÓMO DEBE SONAR DRAGONFLY
Uno de los nombres fundamentales detrás del resultado final de Laberinto es Simone Mularoni, guitarrista de DGM y productor que durante los últimos años se ha convertido en una figura recurrente dentro del Power y Metal Progresivo europeo.
La relación con DRAGONFLY no comenzó con este lanzamiento. De hecho, han trabajado juntos anteriormente en discos como Atlas y Domine XV, desarrollando una confianza que trasciende lo estrictamente profesional.
Todo comenzó por la admiración que los músicos sentían hacia el sonido de DGM.
“Nos encantaban sus discos y cuando descubrimos la banda dijimos: ‘Nosotros queremos sonar así’. Entonces comenzamos a investigar y descubrimos que era el propio guitarrista quien tenía el estudio y hacía las mezclas.”
Actualmente aquella relación es tan cercana que Mularoni prácticamente conoce de antemano el sonido que buscan.
El mejor ejemplo es el propio Laberinto.
“Este EP necesitó solamente dos correcciones de audio. Con otros técnicos nos ha pasado tener que hacer veinte versiones diferentes, pero Simone nos manda la primera mezcla y prácticamente ya está perfecta.”
Y no se trata exclusivamente de cumplir instrucciones. DRAGONFLY valora especialmente su criterio artístico, incluso cuando propone modificaciones que la banda no había considerado.
Uno de los ejemplos aparece en Cuando el cielo calla, donde el productor incorporó efectos vocales que no estaban contemplados originalmente.
“Tiene muchísimo gusto. A veces mete cosas que no le pedimos y, cuando las escuchamos, pensamos: ‘¡Qué bien colocado está esto!’. Son detalles que a nosotros no se nos habrían ocurrido.”
Para los músicos, esa confianza también funciona en sentido contrario: Mularoni puede cuestionar alguna decisión si considera que perjudicará el resultado general.
Una relación creativa que, según explican, les gustaría continuar manteniendo en sus próximos trabajos.
¿ESTÁ VIVIENDO EL HEAVY METAL ESPAÑOL UN NUEVO RENACIMIENTO?
Durante nuestra conversación también abordamos un fenómeno especialmente interesante para los seguidores chilenos: la intensa actividad que están experimentando varias de las agrupaciones clásicas del Heavy y Power Metal español.
SARATOGA, TIERRA SANTA, MÄGO DE OZ y AVALANCH son solamente algunos de los nombres que continúan publicando música y realizando presentaciones internacionales, con Latinoamérica como uno de sus mercados más importantes.
Para los integrantes de DRAGONFLY, la palabra renacimiento tiene sentido, aunque consideran que la explicación es bastante más compleja que un simple regreso del género a la popularidad.
“Yo creo que renacer es la palabra, pero va ligado también a lo que ocurrió durante la pandemia. Para muchas bandas fue un antes y un después.”
Según su análisis, la imposibilidad de realizar conciertos obligó a numerosos músicos a reconsiderar sus proyectos. Algunas agrupaciones desaparecieron, mientras otras utilizaron aquel periodo para desarrollar composiciones y preparar nuevo material.
“El que se mantuvo fuerte salió más fuerte. No podía hacer directos, pero podía ponerse a componer y seguir trabajando. Por eso ahora están apareciendo tantos discos, nuevos trabajos y proyectos.”
Sin embargo, aquella renovación creativa esconde una preocupación que consideran importante.
El público está envejeciendo.
“Si te paras a analizarlo, generacionalmente no hay un relevo. Vas a los conciertos y ves gente joven, pero no tanta como antes. La media de edad está subiendo.”
Por esa razón, no creen que necesariamente exista una nueva explosión de popularidad del Heavy Metal tradicional. Para ellos, se trata más bien de una escena que logró resistir un periodo particularmente difícil y que ahora está recogiendo los frutos de aquel esfuerzo.
“No creo que esta música esté volviendo a ponerse de moda. Creo que las bandas que se mantuvieron fuertes y aprovecharon ese momento para trabajar creativamente ahora están mostrando todo ese material.”
Una reflexión interesante, especialmente considerando que buena parte de esas agrupaciones mantiene una relación histórica con un público latinoamericano que continúa acompañándolas.
DOCE AÑOS DESPUÉS, DRAGONFLY QUIERE SU REVANCHA EN CHILE
El próximo 11 de noviembre, DRAGONFLY finalmente tendrá la oportunidad de reencontrarse con aquellos seguidores que los recibieron en 2014 y que, según recuerdan, incluso organizaron un club de fans durante su primera noche en el país.
Esta vez no será una presentación breve dentro de un festival. La banda llegará con un concierto propio, un repertorio que recorrerá distintas etapas de su discografía y las canciones de Laberinto.
Para Pablo Solano y Juanba Nadal, lo fundamental será entregar el espectáculo que sus seguidores llevan tanto tiempo esperando.
“A los que ya nos conocen, los estaremos esperando con los brazos abiertos, especialmente a toda la gente del club de fans de Chile, que está haciendo un trabajo increíble y nos apoya muchísimo desde entonces.”
Y para quienes todavía no han tenido la oportunidad de conocer a la agrupación, la invitación es igualmente directa.
“Que vengan a disfrutar de un show en vivo donde van a ver una banda que pone todo el corazón en el escenario, con material nuevo, potente, melódico y con sello e identidad propia.”
Durante nuestra conversación también aparece inevitablemente la pregunta sobre Un beso y una flor. Si finalmente la interpretan en Chile, resulta bastante fácil imaginar lo que ocurrirá cuando comiencen sus primeras melodías.
Después de doce años, hay canciones que no necesitarán presentación.
Y aunque el recuerdo de aquella primera visita continúa mezclando dificultades organizativas con una respuesta extraordinaria del público, DRAGONFLY parece tener bastante claro qué es lo que quiere rescatar de toda aquella historia.
La conexión con Chile nunca desapareció.
Simplemente faltaba encontrar el momento para volver.
DRAGONFLY se presentará el miércoles 11 de noviembre de 2026 en Sala RBX de Santiago, junto a POLIMETRO y FORZAKEN. Las entradas están disponibles a través de PortalTickets, bajo la producción de Voltaic Producciones.
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