Live Reviews
TIAMAT en Chile: Arquitectos de la Oscuridad
En una época en la que las fronteras estilísticas dentro del metal parecen cada vez más difusas, la presencia de TIAMAT en Chile funciona como un recordatorio viviente de que muchas de esas puertas ya habían sido abiertas hace tres décadas por una banda sueca que nunca temió dejar atrás la brutalidad para abrazar la introspección y el misticismo. Su presentación en Santiago fue una verdadera reivindicación con el público nacional que, después de dieciséis años de ausencia, por fin pudo reencontrarse con su legado. Un legado que recorre sus inicios como pioneros del Doom/Death melódico, su consolidación como arquitectos del metal gótico de los noventa y, finalmente, su evolución hacia ser artesanos de atmósferas de ensueño que trascendieron diversos géneros.
Hablar de TIAMAT es hablar de una banda que se ha negado sistemáticamente a quedar atrapada en una sola forma. Surgidos en la efervescente escena sueca de fines de los 80, comenzaron como un proyecto envuelto en las corrientes más crudas del Death y el Black metal. Pero incluso en aquellos primeros pasos, entre distorsiones estridentes y letras blasfemas, ya se insinuaba una inquietud creativa que, con el paso de los años, se volvería su sello indiscutido.
El punto de quiebre llegó temprano. Con Clouds (1992), TIAMAT empezó a alejarse del extremismo más rígido para abrazar una estética melancólica y atmosférica, anticipándose al auge gótico que se desataría en Europa a mediados de los 90. Pero sería Wildhoney (1994) el disco que los consagraría como visionarios. Álbum donde guitarras etéreas, teclados envolventes y una narrativa espiritual se funden en una aventura que desbordó todas las etiquetas. Aquella obra no solo redefinió a la banda; se convirtió en una fuente inagotable de inspiración para toda una generación de músicos que buscaban expandir los límites del metal.
Lejos de acomodarse en el éxito, Johan Edlund tomó un nuevo desvío. A partir de A Deeper Kind Of Slumber (1997), la música de TIAMAT se adentró en terrenos más electrónicos, introspectivos y elegantes. La pesadez dio paso al susurro, y el Goth Rock se convirtió en un vehículo perfecto para esa oscuridad emocional que siempre los ha acompañado. Discos como Skeleton Skeletron y Judas Christ consolidaron esta estética nocturna y decadente, demostrando que la banda podía reinventarse sin renunciar a su esencia.
Su influencia alcanza a decenas de bandas que hallaron en ellos un camino para combinar pesadez, melancolía y espiritualidad sin caer en lo predecible. Escucharlos hoy, con la madurez que han adquirido y la serenidad de su interpretación, confirma cuánto de la escena contemporánea les debe, tanto en sonoridad como en sensibilidad poética.
El regreso de TIAMAT a Chile fue un encuentro con una de las bandas que reescribió las posibilidades emocionales y estéticas del metal europeo.
BLACK FLOW
Elegidos para abrir la jornada son los nacionales de BLACK FLOW, que, en la oscuridad clásica de Blondie —donde el metal siempre encuentra un hogar—, salieron a escena con la seguridad de una banda que ya no necesita demostrar nada, pero que aun así decide hacerlo cada noche. Y anoche, frente a un público que llegó temprano y atento, la banda reafirmó por qué su nombre se ha vuelto una referencia obligada dentro del circuito pesado nacional.
Desde el arranque con Neo Middle-Ages, BLACK FLOW despliega riffs espesos, una percusión demoledora y una voz que oscila entre lo sombrío y lo narrativo. La banda continuó con Egomaniacal Fraternity, con un bajo marcado, y más acelerada que su antecesora, se abre paso entre lo melódico y lo opresivo. El quiebre llegó con Iron To Rust, uno de los puntos más destacados de su repertorio reciente. Aquí la banda desplegó esa mezcla característica entre melancolía y potencia, un equilibrio que pocas agrupaciones locales logran con tanta naturalidad. La respuesta del público dejó claro que este corte ya es parte del imaginario de quienes siguen a BLACK FLOW de cerca.
Con Inhumane, la noche tomó un giro más agresivo, con un tema más directo, más áspero, pero con increíbles pasajes melódicos, que reforzó la versatilidad del proyecto. El cierre con Indifferent To Others fue simplemente demoledor. La canción, ya consolidada como uno de los estandartes del álbum Seeds Of Downfall, condensó el espíritu de la banda. Contundencia y un dramatismo que se despliega de manera orgánica.
En apenas cinco canciones, de su larga duración Seeds Of Downfall, BLACK FLOW ofreció un set breve pero intensamente significativo, una muestra concentrada de su corta pero prometedora obra y de su presencia en la escena chilena. Anoche demostraron que el Doom nacional tiene voz, identidad y un futuro.
Setlist:
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Neo Middle-Ages
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Egomaniacal Fraternity
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Iron To Rust
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Inhumane
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Indifferent To Others
TIAMAT
Con una puesta en escena sobria y tranquila, los integrantes de la agrupación sueca toman posición uno a uno en el escenario para hacer lo que mejor saben hacer, que no es otra cosa que desplegar su obra que, a pesar de los años, se siente tan vigente como el primer día. TIAMAT presentó con una madurez escénica admirable. Sin pirotecnias innecesarias, todo se sostuvo sobre la fuerza de sus composiciones, la profundidad de sus letras y la carga espiritual que cada tema arrastra desde su origen.
El viaje comenzó con Church Of Tiamat, que sorprende desde un inicio por la voz cruda y áspera de Johan Edlund, completamente alejada de la voz producida en sus versiones de estudio. Con guitarras densas pero completamente orgánicas, se abre un espacio sagrado dentro del recinto, como si cada acorde trazara los contornos del templo invisible que TIAMAT nos describe en sus letras. Con In A Dream y Clouds —del álbum del mismo nombre (Clouds)—, la banda retornó a la etapa que cimentó su identidad oscura y melódica, donde la pesadez del Doom se mezcla con una tristeza casi palpable. The Sleeping Beauty, también de Clouds (1992), reforzó esta impronta con su aproximación a la energía gótica y recordando los días en que TIAMAT comenzaba a distanciarse del metal extremo tradicional para abrazar atmósferas más profundas.
A medida que avanzaba el concierto, las canciones fueron tejiendo una narrativa emocional que oscilaba entre la introspección desgarradora y la espiritualidad etérea. Divided y Will They Come?, marcaron ese tránsito hacia lo más íntimo, explorando la fragmentación interna y la soledad existencial. Luego, con Cain y Love In Chains, la banda se hundió en un terreno donde culpa, deseo y sombras se entrelazan.
El segmento atmosférico comenzó con Phantasma De Luxe, una pieza que siempre parece suspender el tiempo. Le siguió Brighter Than The Sun de Skeleton Skeletron (1999), de los puntos más altos de la noche, que aportó ese brillo melancólico que solo TIAMAT sabe entregar. Y entonces llegó el momento de Wildhoney, la piedra angular de una etapa que redefinió al metal de mitad de los noventa. La transición hacia Whatever That Hurts, que con sus características voces susurradas y riffs arrastrados, crea una atmósfera oscura y narcótica. Del mismo álbum, The Ar, donde las guitarras, teclados y voces parecían convocar visiones interiores más que simples emociones.
El momento más íntimo del show llegó con Do You Dream Of Me?, una interpretación emotiva y cargada de nostalgia que conectó profundamente con el público.
Cold Seed, Rock Gótico de pulso firme, oscuro y elegante. Wings Of Heaven llevó esa sensación hacia un terreno más contemplativo y espiritual, marcando un tramo del concierto luminoso y etéreo.
Hacia el final, Vote For Love ofreció un respiro cálido y casi esperanzador, reafirmando ese mensaje simple pero contundente que TIAMAT ha sabido sostener incluso en su oscuridad: en un mundo roto, el amor aún puede ser una forma de resistencia. 25th Floor profundizó en la dimensión psicodélica, jugando con la desmaterialización y el desdoblamiento. Y cuando llegó Gaia, el cierre fue perfecto, un retorno a la esencia natural, espiritual y terrenal que siempre ha atravesado la obra de TIAMAT. Un final totalmente coherente con el viaje que habían construido durante toda la noche.
El concierto en Chile de TIAMAT reafirmó que su capacidad para entrelazar oscuridad, introspección y belleza continúa intacta, y el público respondió con la devoción propia de quienes saben que están frente a una banda que cambió la forma en que se entiende lo atmosférico dentro del metal.
Setlist:
01. Church Of Tiamat
02. In A Dream
03. Clouds
04. The Sleeping Beauty
05. Divided
06. Will They Come?
07. Cain
08. Love In Chains
09. Phantasma De Luxe
10. Mountain Of Doom
11. Brighter Than The Sun
12. Wildhoney / Whatever That Hurts
13. The Ar
14. Do You Dream Of Me?
15. Visionaire
16. Cold Seed
17. Messinian Letter
18. Wings Of Heaven
19. Vote For Love
20. 25th Floor
21. Gaia
Review por Luis Palma
Fotografías por Cristian Carrasco
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